Foto: Lohena Reverón

(Valencia, 02 de junio. Noticias24 Carabobo) Este domingo se conmemoran 51 años del llamado “Porteñazo” o Insurrección de Puerto Cabello, una sublevación de la Base Naval de esta ciudad, que representó una conspiración cívico-militar de mucha magnitud, tanto por las fuerzas involucradas, lo intenso de la lucha y por el terrible saldo de heridos y muertos dejados.

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En el amanecer del día 2 de junio de 1962, el capitán de navío Manuel Ponte Rodríguez, el capitán de fragata Pedro Medina Silva y el capitán de corbeta Víctor Hugo Morales, dirigieron el intento de golpe militar.

Sin embargo, tan pronto el gobierno nacional se entera del intento de golpe, envía efectivos de la Fuerza Aérea y del Ejército que bombardean y rodean la ciudad, produciéndose el combate frontal entre las fuerzas insurrectas del batallón de infantería de marina General Rafael Urdaneta (que se habían sumado a la sublevación de los oficiales y efectivos de la base naval y a los grupos civiles armados por éstos) y la tropa del batallón Carabobo que se había trasladado desde Valencia, al mando del coronel Alfredo Monch, en el desde entonces famoso y trágico sitio de La Alcantarilla.

Al mismo tiempo, la mayoría de los oficiales al mando de la escuadra y el destacamento número 55 de la Guardia Nacional se niega a participar en el alzamiento.

Finalmente, el día 3 de junio, el Ministerio de Relaciones Interiores anunció que desde el amanecer, las Fuerzas Armadas leales al gobierno habían puesto fin a la rebelión con un saldo de más de 400 muertos y 700 heridos. Tres días después, luego de ser capturados los jefes del alzamiento, cae el último reducto de los insurrectos, el Fortín Solano.

Posteriormente, se comprobó la participación en los acontecimientos del “Porteñazo” de políticos ligados al Partido Comunista de Venezuela y se inició una profundización de la política de depuración en las Fuerzas Armadas de oficiales ligados o sospechosos de simpatía con la izquierda.

El Premio Pulitzer de fotografía

Foto: Lohena Reverón

En 1963 se otorgó el Premio Pulitzer de Fotografía, el más alto galardón de este tipo en los Estados Unidos y uno de los más prestigiosos a nivel mundial, a la fotografía tomada por Héctor Rondón, del Diario La República, de un párroco (el capellán Luis María Padilla) acudiendo al medio de la calle (en el sitio conocido como La Alcantarilla) a socorrer a un soldado herido en los momentos cruciales del tiroteo, a quien sostiene en sus brazos para tratar de ayudarlo.

Esta fotografía fue distribuida por la Associated Press y salió en muchas revistas de todo el mundo, por ejemplo, en la portada de la revista Life en español poco después de los hechos.

Redacción: Lohena Reverón

Foto: Héctor Rondón
Foto: Lohena Reverón
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