(Valencia, 04 de enero. Nota de prensa) Desde que llegó a los entrenamientos el pasado jueves, no ha dejado de sonreir. El entusiasmo por jugar su primera temporada completa en Venezuela, con su equipo Trotamundos de Carabobo, se le nota en el rostro y en la actitud a Jhornan Zamora.
Luego de nueve años en España, de haber conseguido la nacionalidad el año pasado y convertirse en un “criollo español” para el baloncesto de ese país, está en Valencia para apoyar en cualquier oportunidad al “Expreso Azul”.
Y es que la vida le cambió a Zamora para reencontrarse con sus afectos. “Tenía 8 años que no pasaba navidades con mi familia y debido al compromiso con Trotamundos hice un contrato en España donde jugaba hasta mediados de diciembre y luego regresaba a Venezuela para estar desde el primer día”.
Zamora cuenta con 23 años, recuerda los pocos días que solo tuvo pocas actuaciones con Iván García como encargado del equipo. “Preferí regresar a España porque pasaba más tiempo en la banca que jugando. Ahora pienso que tenía que transcurrir el tiempo y todo se dio para que sea este año que yo pueda ayudar”.
En relación a sus metas personales expreso: “No me planteo metas personales solo hay una palabra en mayúscula AYUDAR, donde y lo que quiera el técnico lo haré. No estoy encasillado en ningún rol, eso lo decidirá el Técnico Cintrón.
Si en un momento dado quiere que le de frescura a David Cubillán lo haré, si quiere que haga una cortina, lo haré, sé que puedo organizar, llevar el balón…lo importante es lo que necesite el equipo, estoy dispuesto a sacrificar lo que sea por el equipo, porque lo importante es ganar juegos que nos hagan conquistar el campeonato”.
Estoy claro que debo adaptarme pero sé que si somos capaces de hacer los pases a los pivots tenemos opciones, hay que habilitar a los lanzadores, hay que hacer el trabajo para el equipo no para logros individuales de algún jugador.
Jhornan Zamora es un jugador carismático tanto en la práctica como en los juegos, su estilo europeo de jugar y su historia de vida es si se quiere diferente. Llegó al baloncesto de la mano de su tío Luis Mota, su hermano y primos con los que jugaba. Fue a España con una meta fija conseguir un camino y luego de 9 años lo logró. Se casó con su novia desde los 12 años, Yelitza, que lo ha acompañado en toda su aventura europea y ahora lo acompaña en su aventura en su propio país.
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