Foto: Composición Noticias24 Carabobo

(Valencia, 13 de diciembre. Noticias24 Carabobo) Una mujer perdió la increíble cantidad de 44 kilos en sólo cinco meses deshaciéndose de una adicción de azúcar que la hacía consumir hasta dos litros de refresco al día.

Bozena Lisowicz de 28 años, que era talla 18 de ropa y pesaba más de 92 kg se convirtió en adicta a las golosinas azucaradas y a alimentos grasosos, para hacer frente a la ansiedad. Ella pensaba que la comida mataría su estrés. «No tenía hambre, pero no podía dejar de comprar y comer dulces. No me detuve ni un solo segundo a ver las etiquetas para saber cuánta grasa y azúcar contenían.»

Lisowicz vio un rápido aumento de su peso mientras trataba fallidamente de mejorar su relación de pareja. «Mi atención se centró por completo en mi pareja, yo sólo quería que fuera feliz. Pero al hacerlo, me estaba haciendo a mí misma más y más ansiosa, y me confortaba comiendo más. Me encantaba el refresco de cola y tenía una botella grande cada día».

Bozena comenzó a sufrir un dolor insoportable en las rodillas. En marzo de 2012, cuando se encontraba en su peso más alto, tuvo que realizarse una operación en las rodillas para ayudar a su llevar a su peso.

Pérdida de peso

Poco después de su operación, su relación de pareja llegó a su fin. Devastada, cortó drásticamente su consumo de calorías y comenzó a perder peso a un ritmo alarmante. «Yo estaba muy deprimida. Me mataba de hambre a mí misma porque renuncié a la vida y ya no me importaba cuidarme. Mi comportamiento no era saludable, morirse de hambre no es una estrategia para tratar de bajar de peso.»

Después de dos semanas así, Bozena Lisowicz aumentó lentamente su consumo de alimentos, hasta llegar a niveles más saludables. Al salir de la depresión también dejó de fumar en un intento de hacer la transición a un estilo de vida más sano.

Antes de comenzar su pérdida de peso, ella normalmente comía dos sándwiches de jamón o de queso, con un panqué y una lata de refresco, seguido por un gran tazón de cereal con leche entera para el desayuno. Para el almuerzo se comía un plato grande de pasta con un pastel o chocolate de postre. Para la cena se comía una pizza de carnes y consumía como colaciones chocolate y refrescos a lo largo del día.

Después de haber tomado la decisión de vivir más saludable, comenzó a comer una pequeña taza de queso cottage bajo en grasa con galletas saladas integrales y yogurt bajo en grasa para el desayuno y una ensalada de pollo para el almuerzo. De vez en cuando sale a comer con sus amigos, pero trata de no comer después de las 5 pm. También evita comer entre comidas.

Resultados

Después de 5 meses, Bozena reemplazó su talla 18 de ropa por una talla 8 y ahora pesa poco más de 53 kg. «No tuve ninguno de los problemas de la piel floja que estaba esperando porque usé mantequilla de coco para reafirmar mi piel.»

Este año empezó a estudiar psicología y consejería y comenzará un entrenamiento en enero con Los Samaritanos para poder ser capaz de ayudar a los demás a través de sus luchas. «Ahora mi hambre es de conocimiento, para encontrar nuevas cosas, para mirar a la sociedad. Me gusta mucho eso. Me encantaría ayudar a las personas que están en el lugar que yo estuve. Sé cómo se sienten las personas con depresión, tendencias suicidas o que tienen trastornos de la alimentación.»

Con información de 2.esmas.com