John El Exhibicionista empedernido del norte de Valencia

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John El exhibicionista - John El exhibicionista

Llegaba el año 2011, un hombre de 45 años era esclavo del orbi trek y se negaba a envejecer… todo lo contrario. John el exhibicionista quería levantarse nenas, muchachas bellas; además de buen cuerpo debían contar con una mente abierta como la de él.

Decía que le gustaban las mujeres de 18 a 25 vivía de las remesas de dinero; era además el menor de cinco hijos. Tenía fijaciones extrañas, las axilas de las mujeres, los pies y hasta los dedos; pero que tuvieran al menos la edad que buscaba o por lo menos las maduras bellas.

Siempre quiso ser piloto de fórmula 1, tipo Michael Schumacher, le gustaba mostrar sus partes a las mujeres. Tenía varios carros y salía a dar “colas” a las chicas universitarias por toda la zona norte de Valencia.

Muchas mujeres jóvenes caían en su juego y se montaban en su carro y lo creían un buen tipo. Luego al volante comenzaba a hacerles insinuaciones a las jóvenes para que accedieran a sus bajos instintos. Eran las aventuras de John El Exhibicionista.

“Tú nunca has visto una culebra”, le decía a las mujeres jóvenes, todas desconocidas que le aceptaban la cola. Y mostraba sus partes a las muchachas bajándose el pantalón. Más de una chica se lanzó golpeándose mientras el aceleraba.

John El exhibicionista - John El exhibicionista

John El Exhibicionista

Circulaba Valencia como nadie, ofreciendo la cola, iba completamente desnudo al volante buscando mujeres. Con su sonrisa macabra estaba en el carro cada vez que las mujeres se asustaban al verlo sin ropa. “Mira lo que es un hombre”, decía.

Las mujeres salían corriendo por Los Colorados, bajaba a Prebo más que todo tenía hasta un horario fijo. “En la mañana las mujeres que trotan, en la tarde las universitarias; tengo además cuatro carros difícil que alguien me pueda denunciar”.

Era además un tipo distinguido donde vivía, las mujeres mayores lo querían por lo servicial; lo creían buena persona. Pero al llegar a su casa desataba todos sus bajos instintos viendo películas para adultos. “He visto españolas, gringas, latinas, chinas, solo me faltan extraterrestres”; decía a carcajadas.

John El exhibicionista - John El exhibicionista

Salía, acosaba y volvía a guardarse en su casa, John el exhibicionista lo veía como una aventura. Gozaba haciendo de las suyas con las mujeres sumisas y humildes que iban a limpiar casas. Abusaba de ellas y hasta las amenazaba con quitarles la vida.

Cuando iba al volante tenía delirios de grandeza… “todas las mujeres son para mí; todas… hasta las bejucas, que también están buenas tardes”. Andaba en ropa deportiva para en caso de encontrarse una alcabala decir que venía del gimnasio.

Abuso, acoso y desenfreno a mujeres

Sus cuatro carros los tenía full equipo, música, asientos de calidad y cada vez iba al auto lavado  por su carro. Se colocaba lentes y gorra y hasta se dejaba la barba para que no lo identificaran; algunas de sus víctimas, todas mujeres.

Cuando veía a alguna chica sola caminando por El Trigal le mostraba sus partes. Mientras la joven salía corriendo el iba riéndose a carcajada suelta. “Busco mujeres como tú” y le enseñaba sus genitales, las muchachas huían del lugar.

Nunca se casó, todo lo contrario decía que las actrices del cine para adultos eran sus mujeres. Era violento de vez en cuando pero todo eso lo agotaba haciendo ejercicios; y teniendo una vida de desenfreno. “Tengo dinero y puedo hacer lo que quiera”; decía John El Exibicionista.

Las mujeres denunciaban a un hombre de un Toyota Camry; pero tenían reportes de una Toyota Samurai. Otras denunciaban un Minicord, todos eran sus carros… en una alcabala un policía lo vio de forma sospechosa; pero supo convencerlo que no era él.

“No vale yo soy un tipo hogareño, trabajo por mi cuenta yo no soy”. Las mujeres denunciaban los carros pero pocas lograban de verdad verle la placa. “Son un problema esas placas, no sabes si es un cero o una O”; decían en las diferentes comandancias.

La venganza de la maestra

John El Exhibicionista se sorprendió al ver a una de las mujeres que caminaba por El Trigal; de buen cuerpo tenía como 50 años y le ofreció la cola. Enseguida la mujer accedió y se montó cuando comenzó a insinuársele ella le siguió el juego; el quedó sorprendido.

“Esta bejuca está chévere y como que quiere acción”; dijo viéndola mientras tenía la mirada puesta en las piernas de la dama. “Apuesto a que te gustan las mujeres maduras como yo”, le decía la dama de 50 años pero de cuidada figura; y tocándole los cachetes.

“Cla… claro que me gustan”, decía John… “no estoy apurada” le decía la mujer… “me puede llevar donde quieras”. John el cazador de mujeres había encontrado lo que buscaba. La dama comenzó a susurrarle palabras… “vámonos a Trincheras papi”… John sintió la gloria.

“Vas a ver el cielo”… le decía la dama… “tanto tiempo buscando mujeres y me cae este regalo” pensaba John. Cuando llegaron a un lugar apartado de inmediato se desnudó… La mujer comenzó a darle besos; además de decirle palabrotas… poco le importó lo que la mujer estaba sacando de su koala…

Relajado y se dejó llevar

Él se relajó además quedando cómodamente para que la dama hiciera lo que quería… “eres una de las mujeres más hermosas que he visto»; le decía. “Silencio papí relájate ya vas a ver la gloria”… susurraba la mujer… “Ciérrame esos ojitos bellos”, decía la dama.

De repente sintió algo filoso en sus genitales… pegando un grito de inmediato… ¡por qué me hiciste eso!; la mujer se apartaba y se reía… “era hora de que te hicieran eso, es para que sigas metiéndote con las mujeres jóvenes”…

“Es para que sigas mostrándote a las muchachas, tu sabes cómo me dicen… la maestra”. Mientras el charco de sangre inundaba el asiento del Camry; el hombre sentía que se le iba la vida. ¡No me dejes aquí por favor!… decía John El Exhibicionista… ¡Grita, aquí nadie te va ayudar porquería! exclamaba la dama.

La huida

La desconocida dama escupía e insultaba al hombre que le gustaba mostrar las partes a las mujeres. “Sigue pues… anda dime un piropo dentro de poco te vas a morir como lo que eres”. Y la mujer se reía de ver a John El Exbicionista de esa manera.

“Dale pues para que te vayas más rápido de este mundo, no te metiste con las mujeres; ahora aguanta”. Desesperado sentía que cada vez se estaba sintiendo mareado y muriendo en el lugar. “Ahora arregla tus cuentas con Papá Dios”, decía la dama.

Sin dejar huella la mujer supo escapar del lugar; horas después el cadáver de un hombre desnudo y fallecido lo reportaban las autoridades. “Murió desangrado con una herida profunda en su miembro”; indicaba además el parte policial. Edgar uno de los policías nuevos indicaba al comisario… “yo creo que este tipo era el que acosaba mujeres por El Trigal”.

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