La Rockola de la Muerte del bar de la avenida Las Ferias

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La Rockola - La Rockola

Giusseppe había comprado todo para echar a andar su bar en la avenida Las Ferias entre lo comprado estaba La Rockola. Era un aparato antiguo que había comprado en Caracas a precios de remate.

El hombre pensó que era lo ideal para su bar en la avenida Las Ferias, una mujer de edad le dijo que era mejor no comprarla. Pero Giusseppe no hizo caso a la señora que insistió en que no comprara aquel viejo aparato de música.

“Usté no sabe lo que está comprando ese aparato está maldito, suena música de muerte. No ponga tantas veces las canciones usted no vio lo que yo vi en este bar”. Pero Giusseppe se echó a reír mientras adquiría la misma para su negocio de la avenida Las Ferias.

Allí resaltaban los discos de Julio Jaramillo, Sandro, Pastor López, Noel Petro, Edgar Leandro. De esa manera buscó que su negocio fuera el mejor, un bar de despechados pero con clase. No habían muchachas y menos reservado pero instaló el aparato en su local de la avenida Las Ferias.

Muchos le dijeron a Giusseppe que ese aparato no era bueno para su local y menos por como la había comprado. Muchas personas le decían que debió comprar algo nuevo y no algo usado. Pero en el local de la avenida Las Ferias ya la misma era famosa.

Uno que otro despechado que colocaba las canciones y bebía como si el mundo se iba a acabar. Salían zigzagueando, dando pasos llenos entre alcohol y lágrimas de aquel local de la avenida Las Ferias. El aparato sonaba aquellos temas pero muchos le temían.

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La Rockola y sus sonidos extraños

Era aquel 1987 cuando Valencia era una ciudad que no estaba tan llena de gente como ahora. El local de la avenida Las Ferias tenía clientes regularmente. Ramiro estaba dolido, despechado por un amor no correspondido; sonó aquel tema de Noel Petro llamado La Araña.

Pero Ramiro sintió rabia y entre tragos de alcohol comenzó a sonar aquel tema varias veces. El odio en su vida iba creciendo y sentía rabia y tristeza. No se sabe cuántas veces sonó aquella canción pero la sonaba en aquel bar de la avenida Las Ferias.

Gritaba en aquel bar de la avenida Las Ferias mientras bebía y bailaba. “Hoy comprendo que por eso me entregaste tu hermosura y me diste en cada beso tu ponzoña con dulzura”. ¡Cynthia te amo!, gritaba en el bar de la avenida Las Ferias, ante la vista de todos.

Ramiro al salir de la avenida Las Ferias y luego de que La Rockola no quiso sonar más el tema se marchó del lugar. Llegó al hogar de Cynthia la mujer que amaba y cometió un abominable crimen. Cynthia estaba en brazos de otro hombre, un desconocido para él.

Le dijo un hombre a Giusseppe: “compadre vio que ya el aparato ese cobró la primera víctima; saque eso de aquí échelo a la calle”. Pero Giusseppe no pensó en aquello y su local ya estaba haciéndose famoso en la avenida Las Ferias.

Golpe con golpe yo pago… en la avenida Las Ferias

José Luis llegó al local de la avenida Las Ferias conocido como el bar del despecho. No encontraba como conquistar a Hilda una hermosa mujer de cabellos negros, labios carnosos y pechos desafiantes. En el bar comenzó a pensar en aquella mujer que le robaba el sueño.

Era una mujer misteriosa que lo flechó de una vez con solo verla. Era una dama trabajadora pero que se le había quedado colgada en el alma. Entre los tragos y tragos en el bar del despecho de la avenida Las ferias comenzó a llorar por ella.

Le pagó a Giusseppe por tragos y varias monedas por sonar la canción de Pastor López Golpe con Golpe. “Yo estoy en este bar de la avenida Las Ferias, esta noche sonará este aparato la misma canción. Lo siento por ustedes pero tengo un despecho grande”, dijo José Luis.

Horas más tarde emprendió la huida en su viejo Fairlane 500 no se sabe cuántas veces sonó aquel tema. Salió del bar en la avenida Las Ferias, y pensó en irse hasta Guacara a casa de Hilda pensó en rogarle por su amor.

Pero cuando su vista se llenaba de dolor y lágrimas un camión se interpuso en su camino dejándolo sin vida. El hombre volvió a repetir a Giusseppe: “Compadre ese aparato está maldito; si suenas las canciones los hombres salen de la avenida Las Ferias con locura”.

Quiero ponerme a beber un cigarrillo fumar…

Roberto había escuchado del bar del despecho y de La Rockola la cual ya era famosa en Valencia. Decía que todo era un cuento de los hombres que habían muerto al salir del bar de la avenida Las Ferias se mataban por otra cosa.

“No estoy triste es mi llanto es el humo del cigarrillo que me hace llorar; que te crees una diosa… flor hermosa que algún día se marchitará”. Era la canción que sonaba a full volumen en la avenida Las Ferias. El albañil estaba perdidamente enamorado de Sandra.

Un amor no correspondido de Sandra una catira de origen portugués que el amaba. Pero la dama jugó con sus sentimientos; colocó una y otra vez aquel tema de Edgar Leandro llamado Pagarás. Salió del bar de la avenida Las Ferias con rabia y pagó el último trago.

Horas más tarde dejó a aquella mujer de intensos ojos azules sin vida. El hombre decía que había estado horas antes en el bar del despecho de la avenida Las Ferias y escuchado música de La Rockola. Se arrepentía con lágrimas haber asesinado a la mujer que amaba.

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Fuego en el lugar

Giusseppe el dueño del bar del despecho se quedaba a dormir en la parte alta del lugar aquella noche no se sentía bien. Se asomó por la ventana que daba a la avenida Las Ferias, no revisó que dejó encendido por el cansancio y se acostó a descansar.

Pero un bombillo incandescente rojo llenó de calor a una cortina encendiendo el lugar ubicado en la avenida Las Ferias. Giusseppe murió en el bar del despecho entre la asfixia y unas llamas de fuego.

“Sargento esto es algo misterioso lo único que se salvó del local y quedó entero es el aparato de música”; le dijo un bombero de Valencia a su superior. Unas semanas más tarde la familia de Giusseppe remató lo que quedaba en el lugar entre ellas La Rockola.

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