Las bellas modelos que traficaban con los órganos en Valencia

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Las modelos de los órganos - Las modelos de los órganos
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Augusto era un ingeniero graduado en la Universidad de Carabobo. El famoso contratista fue víctima de las modelos de los órganos sin saberlo. Era aquel diciembre del 2000 cuando sin querer por poco pierde la vida.

Su empresa privada era una de las más importantes de Valencia y de la zona central. Augusto estaba pensando incluso abrir sucursales en Caracas y en Tucacas con el fin de ganar dinero. Triunfaba en contratos tanto en público como privados.

Era un galán con las mujeres a pesar de estar casado con Silvia una contadora hermosa. Pero a Augusto le gustaban las aventuras ya varias veces Silvia le había pescado pruebas de infidelidades. Eran aquellos años de karaoke, viajes y hermosas mujeres.

Las modelos de los órganos era como una especie de leyenda urbana en la ciudad. No tenía miedo y no creía en que algo pudiera pasarme. Se había comprado un Toyota Corolla del año y Augusto daba de que hablar en la Gran Valencia.

Las modelos de los órganos

Valencia siempre se ha caracterizado aún y con la crisis de tener buenas tascas. Augusto frecuentaba las mismas en busca de tragos y de mujeres. Le gustaban las mujeres morenas de cabello negro, de tacones, de poderosa figura y que se bañaran en perfumes caros.

Al llegar a aquella tasca le llamó la atención dos mujerones que charlaban entre ellas. En un rato les invitaba a un trago y hasta se sentó con las dos damas. Augusto se quedaba sorprendido de la perfección corporal de aquel para de mujeres.

Las modelos de los órganos - Las modelos de los órganos

Eran las modelos de los órganos pero eso no lo pensó, todo lo contrario estaba maravillado con aquel par de muñecas. Mariana y Carla le dieron los nombres como lo que le sobraba dinero pidió champagne para calentar esa noche. La mayoría de la gente lo veían animado y feliz.

Los planes surgieron de la nada, Tucacas, playas y hasta quedarse en su apartamento de la playa. Pero las damas le dijeron para irse a bailar a otro y a un lugar donde hubiese más acción. Augusto sin saberlo estaba cayendo en la trampa.

Las mujeres le dijeron para irse a otros lugares donde pudieran dar rienda suelta a la perversión. Augusto aceptó ir a un apartamento de las mujeres, total quería diversión y nuevas experiencias. Aquellos monumentos femeninos eran el sueño de cualquier mortal.

Bebió, bailó y hasta habló que tenía dinero, estaba hechizado por aquellas mujeres que a cada rato veían el reloj. Augusto quería tenerlas y estar con ambas, pero se iba sintiendo mal escuchaba reclamos y llamadas de las hermosas mujeres.

La pérdida del conocimiento

Escuchaba hablar y reclamar a las mujeres por celular. «Y crees que íbamos a pasar la noche en esto, aquí está el tipo se llama Augusto y tiene dinero». Quería gritar y no podía sentía de todo en la cabeza. Se sentía demasiado mal, todo le daba vueltas.

Sintió que había perdido el conocimiento sentía unas luces en su cara, dolor y pinchazos de inyecciones. Augusto quería pedir auxilio y no podía. Los pinchazos lo dejaron inconsciente sin saber más nada.

Sentía que todo le daba vueltas estaba en una parte parecida a la vía de Bejuma. Le dolía el cuerpo, Augusto no tenía documentos ni zapatos, tenía un fuerte dolor en un costado de la espalda y unos puntos de sutura.

Sin riñón ni dinero

No tenía el riñón izquierdo y le metieron en un bolsillo de su pantalón parte de su chequera. A Augusto le habían sacado seis millones seis personas diferentes del banco y su carro había aparecido quemado en la autopista de Campo Carabobo.

El famoso ingeniero sintió que todo su esfuerzo se le había ido en una sola noche. Un taxista lo vio y lo auxilió y lo llevó hasta Valencia. Augusto se sorprendió por lo que le dijeron en el camino; “a usted lo agarraron las modelos de los órganos”.

Augusto le contó al taxista lo sucedido y el taxista le respondió: «usted es una víctima del tráfico de órganos. Son dos mujeres que emboban a los hombres para quitarles de todo»; le dijo el conductor de un viejo Fairlane 500.

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