Debes cambiar la almohada cada 1 a 2 años, aunque depende del material y uso, siendo las de fibra más cortas (1-2 años) y las viscoelásticas/látex más duraderas (2-3+ años). Las señales clave para renovarla incluyen pérdida de firmeza.
Además de deformación, manchas, mal olor, o dolores de cuello y alergias persistentes, ya que acumulan ácaros y sudor con el tiempo, incluso con protectores.
Cambiar la almohada, guía por material
Almohadas sintéticas/fibra: Cada 1-2 años, tienden a deformarse y acumular alérgenos más rápido.
Almohadas de espuma viscoelástica (Memory Foam) o látex: Cada 2-3 años, o más si cuidas bien el protector, ya que son más resistentes.
Almohadas de plumas o plumón: Similar a las de fibra, entre 1 y 2 años, aunque el relleno se compacta.
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