Funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), capturaron a dos sujetos señalados de cooperar con organizaciones criminales transnacionales dedicadas al hackeo de cuentas bancarias y el robo de identidad.
En un operativo de inteligencia tecnológica y de campo, el organismo logró la ubicación y captura de Alexander José Torres Castillo, de 34 años, y Aníbal Elías Linares, de 48 años.
Según la información ventilada a través de los canales oficiales de la policía científica, las investigaciones determinaron que ambos sujetos formaban parte de un engranaje logístico diseñado para garantizar la impunidad de bandas que operan bajo modalidades de phishing e imágenes ficticias.
Modus Operandi: Del hackeo al anonimato fiscal
Las pesquisas técnico-científicas, que incluyeron minuciosos análisis telefónicos y digitales, revelaron que el grupo delictivo vulneraba la seguridad bancaria de sus víctimas para sustraer fondos de manera ilícita. Una vez obtenido el dinero, este era transferido a cuentas de terceros para fragmentar el rastro del capital.
Es aquí donde intervenían Alexander y Aníbal. Los cabecillas de la organización contactaban a estos dos sujetos para que ingresaran de manera irregular a los portales del Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat). Su función consistía en modificar datos críticos como direcciones físicas, correos electrónicos y números de teléfono de los titulares de las cuentas utilizadas para el lavado del dinero.
El peligro del rastro borrado
Al cambiar la información en la base de datos fiscal, los delincuentes lograban que las autoridades y las instituciones bancarias perdieran el rastro de rastreo necesario para ubicar a los responsables o a los beneficiarios de los fondos robados. Esta manipulación no solo facilitaba el ocultamiento del delito, sino que exponía a las víctimas a un mayor nivel de vulnerabilidad.
Durante el procedimiento realizado en la capital zuliana, se incautaron evidencias digitales que vinculan directamente a los detenidos con las instrucciones recibidas por los antisociales. El caso ha sido puesto a la orden del Ministerio Público, mientras el Cicpc continúa los trabajos de inteligencia para dar con el paradero de los cabecillas de estas redes de ciberdelincuencia que azotan el sistema financiero nacional.
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