En el universo de la rutina skincare, la doble limpieza facial se ha consolidado como el pilar fundamental para lograr una dermis limpia, saludable y radiante.
Esta técnica, heredada de la cosmetología asiática, propone utilizar dos limpiadores de distinta base para retirar de manera eficiente todos los residuos acumulados durante el día.
Doble limpieza facial
El primer paso consiste en aplicar un limpiador de aceite o bálsamo desmaquillante sobre la piel seca. Por el principio de disolución, las sustancias oleosas atraen y descomponen el maquillaje de larga duración, el exceso de sebo y los filtros solares resistentes al agua.
Tras masajear y aclarar con agua tibia, se procede a utilizar un limpiador de base acuosa (en gel o espuma), encargado de remover los residuos solubles en agua, el sudor y las partículas de contaminación atmosférica.
Integrar este método de cuidado facial cada noche previene la obstrucción de los poros, minimiza la aparición de imperfecciones y optimiza la absorción de los principios activos aplicados posteriormente, como sueros o cremas hidratantes.
Mantener la integridad de la barrera cutánea mediante una limpieza respetuosa resulta clave para preservar la firmeza, la luminosidad y el equilibrio natural del rostro a cualquier edad.
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