El último volado que hizo Tomasa

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Tomasa - Tomasa
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Transcurría la década de los setenta, Tomasa era una de las mujeres más buscadas en Maracay; cerca de Piñonal. Sabía hacer unos volados para espantar la mala suerte, decía tener materia esotérica; y de hecho se ganaba la vida leyendo el tabaco y preparando baños con ramas.

Generalmente iban al menos cuatro personas entre martes y sábado; ya que el lunes eran los días de los volados. Nelson, su marido ocasional iba de vez en cuando ya que le daba cigarrillos gratis; y la ayudaba a hacer los trabajos de esoterismo; aparte de que comía en casa.

Nelson veía los carros de los clientes para que nadie pasara a hacerles algo, escuchando Radio Apolo jugaba a la lotería a veces. La conocida mujer del volado era una estrella haciendo eso; de hecho los políticos a veces daban vuelta por su casa.

Muchos la buscaban para qué esta les alejara la mala suerte la casa tenía un patio grande; y pocos curioseaban la casa de la mujer. Esta era una persona muy estricta y se hacía la amargada para que le tuviera miedo.

Una tía le enseñó a manejar esas técnicas esotéricas ya que eran de Yaracuy; “lo importante es que sepas mujer como hacer un volado, eso limpia el alma”; le decía Tibisay la tía que murió en San Felipe.

Tomasa la más buscada en Aragua

No le gustaba mucho tener fama y que la casa se llenara tanto de gente; los lunes eran unos días especiales en aquella época cobraba cien bolívares por ese trabajo. Los clientes tenían que llevar a la mujer dos litros de ron, tabacos y pólvora esotérica.

Chasqueando los dedos, la mujer con una pañoleta en la cabeza comenzaba el ritual en horas de la noche. La ceremonia no se hacía siempre por  los cambios de la luna; las damas buscaban sacudirse la mala suerte con estos trabajos.

Neyda era una mujer muy bella y era amante de un político en esa entidad; era blanca y de cabello negro; de esbelta figura y busto desafiante. Le decía a Tomasa siempre para estos trabajos; “muchacha a ti no te hace falta eso, eres muy bonita”; le decía la conocedora del volado.

Pero Neyda insistía… “yo le pago lo que sea hágame un volado, yo quiero que ese hombre termine enamorado de mi”. Todo estaba listo para aquella noche y la mujer llevó el pedimento para el trabajo.

El peligro y el temor

Casi a las dos de la mañana, Tomasa se despertó con una pesadilla donde veía que las llamas tomaban sus manos. Siguió durmiendo y no quiso pensar en aquello; tenía que tener energías para hacer el volado.

Esa noche cuando estaban disponiendo todo para el remedio esotérico a la hora de regar la pólvora se acordó de la pesadilla. Chasqueando los dedos siguió mientras daba fumadas al tabaco.

Neyda estaba solo en ropa interior acostada en el piso en un círculo de pólvora. Pero sin darse cuenta una de las cenizas cayó justamente en la pólvora; mientras la mujer se prendía en fuego; el cabello de la mujer y parte de la cara se incendiaron.

Tomasa veía a Nelson sin saber qué hacer, la joven mujer había perdido aquella belleza en un instante. Neyda quedó malherida y quemada… “si decimos algo nos descubren”; durante unas semanas trataron de aliviar las heridas de la mujer; hasta que murió en la casa.

El secreto

Nelson le propuso a Tomasa enterrarla en el patio de la casa y olvidar aquello; la mujer aceptó. “Nos olvidamos que esa mujer está allí; nadie sabe que vino para acá, nadie la vio entrar”; de hecho la familia de la mujer la buscaba y colocaba fotos de Neyda en la calle.

Para la familia de Neyda esta se la había tragado la tierra y la lloraban mientras intentaban descifrar que había pasado. No había ninguna pista y lo menos que pensaban es que había ido a una casa para que le leyeran el tabaco.

Algunos señalaban al político de la desaparición de la joven mujer; pero este supo defenderse de aquello. Era 1972 y nunca dijeron nada, durante décadas, Nelson murió de cirrosis en el año 2010. Tomasa ya no practicaba nada de brujerías para ese tiempo; y luchaba a diario con ese secreto.

La mujer del tabaco falleció de un infarto un domingo del año 2012. La familia de Tomasa vendió aquella humilde casa, la cual era el lugar de un secreto. Años después unos albañiles encontraron a la dama desaparecida enterrada en el patio de aquella casa.

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