Es inevitable visitar Ciudad Alianza, una urbanización ubicada en el municipio Guacara, y no detenerse en ese conocido puesto de raspados que se encuentra justo en una de las esquinas que rodea la iglesia principal de ese sector; pues es allí donde la señora Dolores Gutiérrez lleva más de 45 años ofreciendo a habitantes y visitantes sus famosos y ricos helados.

Desde muy joven Dolores juntó a su esposo Jan Jongstra, emprendieron juntos este negocio que hoy en día ella define como el trabajo de su vida. «El creador de esta idea fue de mi compañero Jan y surgió como un pasatiempo para sus ratos libres pero le gusto tanto que término renunciando a su trabajo de ingeniero mecánico para dedicarse de lleno a su carrito de raspados», relató mientras rallaba hielo para uno de sus helados.

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Foto: Noticias24 Carabobo

«El era el jefe de esto yo sólo lo ayudaba o en algunas ocasiones sólo lo acompañaba y lo observaba trabajar. Era muy grato verlo atender a la gente, lo hacía con tanto esmero y cariño que creo que esa fue la clave para que su trabajo perdurara en el tiempo y para que las personas siempre regresarán por uno de los famosos raspados de Jan», describió.

Hoy en día Dolores tiene 75 años y continúa trabajando, a diferencia que ahora lo hace sola, pues hace más de dos meses murió el que fuera el creador de estos populares raspados y quien fuese por más de 45 años tanto su esposo como compañero de trabajo.

«Ahora es un poco más complicado, pues todo debo hacerlo sola; debo empujar el carrito varias cuadras para poder llegar al sitio de trabajo y hacer lo mismo cuando término con la venta de los helados pero a pesar de ello seguiré con mis raspados, es un legado que me dejó Jan y continuare vendiéndolos mientras tenga salud y mi cuerpo aguante» comentó.

 Clientes de todas las edades

A lo largo de los 45 años que lleva trabajando con su puesto de raspados, Gutiérrez manifestó que ha logrado conseguir clientes de todas las edades, “Desde los más pequeñitos hasta los más viejitos vienen a deleitarse con mis helados, pero sin duda los que vienen a diario son los estudiantes; solo esperan la hora de la salida para ver quien llega primero a comprar raspados” describió.

Asimismo, manifestó que su puesto de raspados ofrece sabores como el tamarindo y naranja, aunque los de esencia de colita son los más buscados. De los precios mencionó que dependen del tamaño y de la cantidad de leche condensada que quieran agregarle, los pequeños tienen un precio entre Bs. 350 a 600, mientras los medianos oscilan entre Bs. 450 a 650.

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Foto: Noticias24 Carabobo

Aunque por ahora trabaja solo en las mañanas (de 9:00 a.m a 01:00 p.m), Dolores aseguró que no tiene pensado dejar la venta de los raspados pues a pesar de sus “achaques”, refiriéndose a su estado de salud, se siente feliz y se distrae atendiendo a la gente.

“No tengo una fórmula secreta ni un ingrediente especial para la preparación de mis helados, sólo los hago con mucho amor y mi mejor pago a lo largo de tantos años ha sido el cariño y la fidelidad de mis clientes”, confesó.

Redacción: Edurnes Olavarrieta / Noticias24 Carabobo

Dolores
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