En Semana Santa, la noche del Jueves Santo en Valencia tiene un silencio especial, conoce la tenebrosa historia de «La Pasajera de los Siete Templos».
Mientras miles de fieles cumplen con la devoción de visitar los Siete Sagrarios, una antigua historia recorre las calles empedradas de nuestro centro histórico, una que los taxistas más viejos evitan contar después de la medianoche.
Cuentan que hace años, un taxista que trabajaba cerca de la Plaza Bolívar fue abordado por una dama de elegancia antigua, vestida rigurosamente de luto. Con voz suave pero firme, le pidió un recorrido inusual: llevarla a siete iglesias específicas del centro.
El conductor, pensando en una buena carrera, aceptó. La llevó a la Catedral, al Santuario Sagrado Corazón de Jesús, al Santuario de José Gregorio Hernández… y así, templo tras templo. En cada uno, la mujer bajaba, rezaba unos minutos con fervor y regresaba al auto, envolviendo el ambiente con un aroma a incienso y azucenas.
Historias tenebrosas de Semana Santa
Al finalizar la séptima visita, la misteriosa dama pidió un último destino: las cercanías del Cementerio Municipal de Valencia. Al llegar, en lugar de billetes, le entregó al taxista un objeto antiguo —un relicario de plata con una fecha grabada— pidiéndole que cobrara el resto al día siguiente en una dirección cercana.
Cuando el taxista, confundido, buscó la casa al amanecer, se encontró con una familia atónita. Al mostrar el relicario, el rostro de una anciana palideció: «Ese relicario pertenecía a mi hija… pero ella falleció hace exactamente un año, un Jueves Santo».
Dicen que es un alma en pena que busca redención cumpliendo su última promesa de fe en nuestra ciudad.
Orígenes de la historia
Esta narración es una adaptación criolla de la célebre leyenda guatemalteca conocida como «La Visitante de los Sagrarios» (o de los Siete Sagrarios), popularizada por el historiador Héctor Gaitán.
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