José Landaeta, gran forjador de la danza en Guacara

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José Landaeta
Foto: Prensa Alcaldía de Guacara
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Guacara lo vio nacer un 27 de enero del año 1982 y la ciudad de Caracas fue testigo de la evolución de un niño de seis años cargado de talento, que llegó a la capital de la mano de su tía Yajaira, para ver realizado su sueño de convertirse en un gran artista.

José Landaeta
Foto: Prensa Alcaldía de Guacara

Así comienza la historia del reconocido maestro de las artes dancísticas del municipio Guacara, José Landaeta, quien aceptó compartir a través de la siguiente entrevista el orgullo y satisfacción de sus tres décadas de carrera artística en la cual ha reído, llorado y experimentado distintas transiciones que lo llevaron a ser el protagonista de los logros de muchos que creyeron en su criterio y no vacilaron en poner en práctica sus enseñanzas.

Landaeta destacó que su carrera se la debe en gran parte a su pariente materna, “pilar fundamental en mis esfuerzos por labrarme un futuro mejor en un mundo tan competitivo como éste de las artes; recuerdo que mi tía vendía arepas para reunir el pasaje y así poder acompañarme en mis viajes a Caracas. A ella le llamaba la atención ese mundo y supo apreciar mis capacidades histriónicas desde mi niñez”.

Agregó que el primer escenario que conoció fue el de “Sábado Sensacional” –del canal Venevisión- en el año 1987, luego de asistir a un casting para seleccionar niños con talento que integrarían el segmento Los Mini-Pops del maratónico programa; es allí donde los infantes tenían un espacio en el que se contaban chistes, hacían mini imitaciones y alegraban con sus ocurrencias al público asistente y a los televidentes.

Sin dudas, el corto espacio era nada más y nada menos que la puerta de entrada al mundo del espectáculo para muchas de estas pequeñas estrellas, quienes en su mayoría fueron exitosos. “En mi caso me tocó interpretar a Carlitos El Borrachito, cuyos diálogos eran escritos por el gran periodista y humorista Manuel Graterol “Graterolacho”; era un personaje muy chistoso y yo me sentía como pez en el agua, ya que disfruté mucho esos momentos”, expone emocionado.

Tiempo de preparación

José comentó que, una vez concluida esta etapa con Los Mini-Pops, empezó a hacer sus “pininos” a nivel dancístico de la mano de la coreógrafa en ese entonces Marjorie Flores, para unirse al cuerpo de baile del “Club de los Tigritos”, junto a grandes artistas como Daniela Alvarado, de quien guarda excelentes recuerdos, asegurando que tienen mucha empatía y aún se mantienen contacto a través de la tecnología de la comunicación.

Como anécdota de esa etapa, relata que en una parranda habían hecho una preselección en la audición y el puesto en la primera línea correspondió a un compañero llamado Gustavo; sin embargo, ese día el joven se enfermó y lo llamaron para reemplazarlo. “Él siempre me decía cómo ese momento le cambió el puesto en las filas de baile y cómo su ausencia esa vez me la cambió a mí, impulsándome al éxito profesional. Hoy día mi amigo es el director del Ballet Contemporáneo de México y es feliz”, aseguró.

José Landaeta
Foto: Prensa Alcaldía de Guacara

“El Maestro” relató que se propuso seguir aprendiendo y prepararse cada vez más, en esta oportunidad junto a Mery Cortez, de quien aprendió distintas tendencias dancísticas, especialmente el moderno Hip-Hop. En ese entonces ya pertenecía al Ballet de Venevisión, hasta llegar a ser dirigido por el desaparecido productor de espectáculos Joaquín Riviera, de quien recuerda su disciplina y amor por el trabajo.

José Landaeta no podía desaprovechar la oportunidad de estar al lado de un excelente profesional de la talla del creador de los espectáculos del canal de la colina. “Tuve la oportunidad de participar en el opening del Miss Venezuela en los años 1997 y 1998, aprendí a maquillar, peinar, vestuario, diseño gráfico; veía como los trabajadores de utilería montaban los escenarios y eso marcó en mí la necesidad de producir espectáculos de altura”.

Experiencias que marcaron su vida

Con un dejo de nostalgia, reveló el apoyo incondicional de su grupo familiar para alcanzar sus metas, puesto que su mamá Santiaga hacía hallacas para vender durante todo el año, mientras que su papá Guillermo trabajaba en la empresa de recolección de desechos de la ciudad. “Eso me inspiró a seguir adelante en la lucha por estudiar y prepararme. Siempre me digo: ‘tengo que ser una persona diferente, tengo que marcar una pauta en mi vida para no defraudar a los míos, y aquí estoy’”.

Una vez que el futuro en el mundo artístico parecía ser prometedor en la trayectoria del talentoso guacareño, un desastre natural marcaría su vida, cuando en 1999, junto a cuatro compañeros de baile alquilan una casa en el estado Vargas para estar más cerca de la capital y cumplir a tiempo con sus rutinas; “ese 15 de diciembre nuestras compañera Raquelita decidió no ir a los ensayos y lamentablemente el deslave cobró su vida. Eso me afectó al extremo de aislarme, dejando a un lado mi carrera”.

Impulso de la danza en Guacara

Luego de ese episodio, transcurrieron varios años en los que el artista se refugió en sus estudios de Economía en la Universidad de Carabobo, carrera que quiso llevar a la par junto con la Mercadotecnia en el Colegio Universitario de Administración y Mercadeo (Cuam), donde según indicó, por cosas de la vida le entregaron una invitación a un casting en el que serían escogidos los bailarines de “Danzas Cuam”.

Explicó que el hecho de que se hiciera un casting le hizo mucho ruido, ya que -según acotó- los bailarines hacen audiciones, situación que le permitió entender que algo no estaba bien, y que debía presentarse a la cita en la que demostró que sus habilidades para el baile seguían intactas, llegando a ser uno de los fundadores del grupo dancístico.

José Landaeta
Foto: Prensa Alcaldía de Guacara

Un par de años después, José fundó “Expresión Guacara”, una agrupación que -como precisó- se identificara con el sentir de sus integrantes, los mismos compañeros de estudio quienes decidieron arriesgarse y echar a volar sus sueños, causando admiración en los espectadores por el manejo profesional del concepto. “Llegué con la tendencia nacionalista pulcra, creada por la bailarina del pueblo Yolanda Moreno, con quien hice proyectos acerca del saber expresar lo que envuelve el folclore venezolano a través de la danza”.

El resultado está a la vista, más de diez años de trabajo ininterrumpido, cinco de los cuales invictos ganadores del Festival Inter-Estatal del estado Carabobo, como embajadores culturales de la región en festivales nacionales e internacionales. Resalta de esa etapa el Festival de Chile, una propuesta que le permitió dar a conocer su terruño, caracterizado por sus calles de polvo amarillento y de gente tostada por el sol, una pieza llena de amor que representaba el verdadero gentilicio de sus habitantes.

La fe vence adversidades

Para el exitoso bailarín no todo era felicidad, ya que la vida le pondría una gran prueba en la que su fe jugó un rol fundamental, al vencer un terrible mal como lo es el cáncer, situación que lo obligó a cerrar su proyecto “Expresión Guacara” para mantenerse alerta y no dejarse arrebatar la vida y con ello dejar sumidos en el dolor a sus viejitos, quienes estuvieron a su lado junto a sus alumnos. “Recuerdo que mi querida madre me decía: ‘el artista tiene que reír, sin importar cuanto le pueda estar doliendo su alma’, palabras que se me grabaron y me fortalecieron para continuar adelante con la mejor actitud hacia la vida”.

Una vez superada la enfermedad, Landaeta decidió no abrir más escuelas de baile y dedicarse a compartir sus conocimientos con quienes tenían la necesidad de incursionar en el mundo de las artes, aceptando invitaciones provenientes de otros estados, en cuyos encuentros fue sembrando semillitas de saber y le permitió crear un sello particular en cada una de sus piezas teatrales, con historias reales o mitos populares.

José Landaeta
Foto: Prensa Alcaldía de Guacara

Así nacieron las obras: Esclava de una Devoción, una pieza dedicada a la patrona de todos los valencianos, la Virgen del Socorro; Nuestra Fe, escrita en honor al Cristo de las Violetas y a la Virgen Negra de Montalbán, entre otras puestas en escenas que le permitieron reencontrase con la parte espiritual, inspirado quizás por el milagro de la sanación, atribuida a su devoción por la Virgen del Socorro.

A la par de sus guiones con relatos místicos, quiso ir más allá y descubri la historia de Venezuela, trasladando su histrionismo al episodio de la Batalla de Carabobo con la obra “Dolores de una Batalla”, en la que participaron 80 actores. Le siguió la obra “El Grande de Maracaibo”, dedicada al puente sobre el Lago, donde  expuso el momento en que uno de sus tramos fue derribado por un barco petrolero. “No cabe duda que me encontraba centrado en el concepto narrativo de la danza nacionalista creada por Gudelia Castillo”, afirmó.

Nuevamente, la vida le pondría otra zancadilla al apreciado profesor, ya que un accidente automovilístico por breve lapso imposibilitado de cumplir sus sueños, por lo que pedía a Dios que al menos le permitiera mover sus manos para escribir un libro sobre el arte de la danza. “Fue un tiempo para seguir reflexionando y pensando en mi futuro. Nuevamente salí vencedor de esta prueba, lo que me llevó a atribuir otro milagro en mi vida gracias a virgencita del Socorro”.

Iglesia Cristo Rey le abre las puertas

Una experiencia inolvidable para este hombre de fe es su paso por la Iglesia de Nueva Guacara, junto al párroco Alexis Medina, lo que acentuó su vocación de servicio al crear la Escuela Católica Danzas Cristo Rey, con la que tuvo la oportunidad de hacer el musical “A un paso de la Santidad”, dedicado al Dr. José Gregorio Hernández como un aporte en la búsqueda de su beatificación, en las tablas del Teatro Municipal de Valencia en diciembre del año 2015, seis meses después de afrontar la dolorosa pérdida de su madre.

Cuenta José Landaeta, que aún no se había recuperado de la irremediable partida de su progenitora cuando tuvo que enfrentarse, seis meses después a la muerte de su papá; “nunca olvidaré las palabras de mi padre, quien pasó sus últimos años vendiendo café en la Plaza Bolívar de Guacara, cuando me abrazó y me dijo: ‘me siento orgulloso de haber tenido un hijo como tú, porque no ha quedado gente que no llegara a felicitarme por tu trabajo. Eso siempre me hizo muy feliz’”.

En la actualidad, el talentoso artista sigue reinventándose, llevando a espacios no convencionales uno de sus últimos proyectos, “Awaracu Inkulenco” (Escape a la Libertad), cuya representación cuenta  la historia de los negros que llegaban en los barcos desde el continente africano y preferían ser sacrificados antes de convertirse en esclavos.

En 30 años de carrera artística, los premios y reconocimientos han llenado los espacios de su casa, dando cuenta de que no se había equivocado al hacer del baile y teatro su eterna profesión, por lo que en el 2016 se hizo acreedor del premio Diablo de Oro de Yare, como coreógrafo revelación del año, y para este 2017 está nominado al Mara de Oro en la misma categoría, por lo que considera un valioso reconocimiento a su esfuerzo y talento.

“Si la danza es vida, dancemos toda la vida”

Desde la Alcaldía de Guacara, bajo la gestión de Gerardo Sánchez, se han dado grandes pasos en el impulso a las manifestaciones culturales de la localidad, mediante la creación de escenarios que le permite a los artistas y cultores de la ciudad exponer y dar a conocer su talento y creatividad, convencido que a través de la cultura son posibles los cambios sociales.

Una significativa fecha para quienes integran el Consejo de la Danza en la ciudad lo es el 26 de abril, ya que desde hace cinco años el joven alcalde, mediante decreto estableció el “Día Municipal de la Danza” para resaltar el talento de esos artistas y avanzar en el rescate de los principios éticos y humanistas de toda la ciudadanía. Recientemente, Landaeta recibió un reconocimiento especial del Concejo Municipal de Guacara, por su aporte valioso a esta expresión artística.

José Landaeta
Foto: Prensa Alcaldía de Guacara

Entre las metas propuestas por el mandatario local, adelantó el cultor, se plantea la creación de la “Escuela Municipal de Arte José Landaeta”, un proyecto que lo motiva aún más en su carrera. “Me llena de entusiasmo esta nueva responsabilidad, de la mano de alguien como el ciudadano alcalde; me consta el esfuerzo que ha hecho por llevar la cultura a todas las comunidades y desde este espacio vamos a reforzar esos propósitos. Quiero que sepan que la escuela lleva mi nombre y eso es un gran honor para mí, pero que quede claro que la escuela no es mía, es de todos y para todos”.

Para José Landaeta, un buen bailarín debe conocer todas las técnicas, además de saber escuchar las críticas de sus mentores y sobre todo la entrega sobre el escenario, no importa qué tipo de escenario, porque del otro lado siempre hay un público ansioso que espera. “El artista siempre va a estar con una sonrisa presente aunque su alma esté golpeada. Soy ciudadano, porque la danza me ha hecho ciudadano; la danza es vida y si la danza es vida, entonces dancemos toda la vida, porque ser bailarín es más que un sentimiento”.

Con información de Prensa Alcaldía de Guacara

José Landaeta
Foto: Prensa Alcaldía de Guacara
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