Cinco décadas de Woodstock, cuando el caos era espectáculo

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Del 15 de agosto a la madrugada del 18 de 1969 a 140 kilómetros se realizó el festival Woodstock; algo que realmente cambió al mundo. Estados Unidos y el mundo entero parecía estar pasando de una transición a otra.

Las guerras, las drogas, el amor libre, el rock y la música estaban en su pleno apogeo, Vietnam y el mundo entero. Woodstock fue algo planeado en la cual no pensaron que asistiera tata gente. Todo el mundo de volcó festival que duró tres días.

Los hippies estaban al máximo, el movimiento buscaba el amor y la paz, también algo de drogas. Pero todo se volvió un caos, un verdadero desastre donde el amor libre se hizo partícipe, acompañados de sustancias psicotrópicas.

Más allá de la guitarra de Carlos Santana, la voz de Joe Cocker y Janis Joplin hubo mucha gente. Todo pareció escaparse de las manos. Las personas no querían irse y muchos no querían que el festival terminara. Era el momento de buscar la paz pero entre el caos, las personas dormían poco.

Woodstock esperaban 50 mil y fueron 500 mil

No pensaron que fueran tantas personas el tráfico de asistentes era bestial para acceder al lugar. Pocos creyeron que podía ir tanta gente, la gente se hizo de un espacio donde demarcaron y compartieron todo. Agua, licor, comida, cigarrillos y todo lo que se podía.

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De hecho hubo gente que llegó y se quedó donde estaba y así duraron durante tres días. El lugar se tornó turbio por el hecho de luchar por el espacio, pero todo se calmaba entre concierto y concierto.

Micha gente se quedó compartiendo en Woodstock, los autobuses se quedaron en una parte; y las personas caminaban kilómetros para llegar al lugar.

El caos era espectáculo

Woodstock cambió al mundo pues era el momento de la lucha por la paz. Los jóvenes querían la paz del mundo y era el objetivo. Pero desde allí se piensa que el caos se volvió espectáculo.

También hubo violencia, peleas pero hubo música, para muchos era mejor pensar y ver la tarima. No ver lo que sucedía abajo, la arena tenía fanáticos de la música pero en la tarima; estaba el verdadero espectáculo.

“Nasar