¿Alguna vez has sentido que después de pasar horas pegado a la pantalla tu cerebro simplemente se apaga? No es flojera, es biología. Contrario a la creencia de que «trabajar más es trabajar mejor», la ciencia demuestra que para maximizar la productividad y evitar el agotamiento mental, debemos pausar cada 90 minutos.
Los ritmos ultradianos
Los expertos explican que este límite de tiempo no es una casualidad. Todo se debe al Ciclo Básico de Actividad-Descanso.
- En el sueño: Es el responsable de que durmamos en bloques de 90 minutos, pasando por las etapas de sueño profundo y la fase REM.
- Al estar despiertos: Este mismo reloj biológico sigue funcionando, alternando picos de máxima concentración y energía con valles de fatiga y necesidad de descanso.

Pausa 90 minutos para productividad
Investigadores de la Universidad del Estado de Florida realizaron pruebas en profesionales de alta exigencia. Los resultados fueron contundentes: quienes trabajaban en bloques estrictos de 90 minutos (o menos) con pausas intermedias, lograban los niveles más altos de eficiencia.
¿Qué hacer en la pausa?
Para que el cerebro recupere su energía, la interrupción debe ser una pausa activa de unos 10 a 15 minutos. No cuenta quedarse sentado mirando las redes sociales. Las mejores opciones son:
- Estiramientos cortos para activar la circulación.
- Caminar un poco (ir por agua o salir al patio).
- Hidratarse bien y respirar profundo lejos del puesto de trabajo.
Mañana cuando inicies tu jornada laboral, pon una alarma cada 90 minutos. Tu mente y tu productividad te lo van a agradecer.
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