El alturismo es un hecho, las mujeres discriminan a los hombres bajitos

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El alturismo

El alturismo (“heightism” en inglés) es una manifestación de las disparidades del amor. En su expresión más cruda, se trata de una forma de discriminación. Sin embargo, por la magia de los eufemismos se suele tratar como una inocente “preferencia”.

Un comentario de Twitter sobre el tema lo ve de esta manera. “El alturismo es real pero como los hombres son sus víctimas y las mujeres son quienes lo practican, a nadie le importa”.

Un estudio realizado por psicólogos y antropólogos de distintas universidades estadounidenses utilizó las páginas de citas como fuente, uno de los espacios sociales donde la presión física es más latente. Los resultados los publicó un artículo de Magnet.

El alturismo puesto a prueba

La página empleada para constatar el alturismo es Yahoo Personals y la muestra consistió en 1000 hombres y 1000 mujeres heterosexuales de Los Ángeles. En la plataforma, los usuarios tienen la posibilidad de filtrar a los candidatos según una serie de baremos. Uno de ellos consiste en las alturas máximas y mínimas.

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De entre todos ellos, el 30% de los hombres querían que ella fuese más bajita que él. Este porcentaje toleraba una misma o mayor altura de la compañera en un 70% de los casos. A la inversa, sólo el 25% de las mujeres toleraba que el hombre fuese igual o más bajito que ella. Mientras un 75% de las mujeres sólo quería que su posible compañero fuese más alto.

Es decir, hay un claro mayor prejuicio contra los hombres bajitos, algo que sabrán muchos hombres que hayan visitados estas webs. Allí no es raro que las candidatas incluyan en su biografía exigencias mínimas de altura para los chicos.

La altura de los hombres también es un dato crucial para los demás hombres. Un análisis de las alturas de los CEOs de la lista Fortune 500 reveló que el 58% de los máximos mandatarios medían más de 1.83 de estatura. La realidad es que sólo el 14.5% de los hombres estadounidenses miden esto.

En política también

El alturismo también se aplica en política.Los presidentes de EEUU son más altos que la media, e históricamente ha tendido a ganar siempre el contendiente más alto. Hay diversos estudios que muestran cómo hay una clara correlación salarial en base a la altura. Uno de ellos contaba, por ejemplo, que por cada 3 centímetros más de altura el candidato gana, de media, un 1.8% más al final de su vida laboral.

Según otro macroestudio publicado en ScienceDirect sobre el “ratio de diformismo sexual” (por qué la norma dice que el hombre debería ser más alto que la mujer), se ha vinculado ese favoritismo de las mujeres a preferirlos altos a su conformidad social.

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Hay una correlación entre lo exigente que sea la mujer a que el hombre presente rasgos asociados a la masculinidad (fuerza física, rudeza emocional, éxito laboral) con su búsqueda de hombres más altos. También es cierto que las personas con menos autoestima tienden a buscar más intensamente esas conformidades de género.

Altura vulnerable

Aunque parezca que la altura está vinculada a una mejor alimentación y salud familiar, hay un punto en el que la altura también correlaciona con defectos en la misma. Un estudio entre 1.3 millones de españoles concluyó que cada centímetro adicional en altura acorta 0.7 años en la esperanza de vida del sujeto.

También se ha visto que, por cada 10 centímetros de incremento de altura del sujeto, aumentan los riesgos de padecer algún cáncer en un 16%, consecuencia de poseer más células, con lo que crece el riesgo de sufrir mutaciones de las mismas.