El Asteroide de la muerte está activo y podría chocar contra la Tierra

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El peligroso Asteroide de la Muerte sigue activo y mantiene su curso de colisión. Foto: Agencias

La misión OSIRIS-REx de la NASA le sigue los pasos a Bennu, apodado el Asteroide de la Muerte que podría colisionar contra la Tierra.

La agencia espacial estadounidense confirmó que el también conocido como el Padre de los Asteroides sigue activo. Y además mantiene su peligroso curso.

Los científicos enviaron a la nave OSIRIS-REx en 2018 para obtener más información. Tras estudiarlo señalaron que Bennu viaja a una velocidad de 101.389 kilómetros por hora y tiene un diámetro de 500 metros.

La existencia del Asteroide de la Muerte ya era conocida. Pero la misión OSIRIS-REx se percató que Bennu emite partículas. Y ello significa que está vivo.

A través de potentes cámaras fotográficas registraron tres emisiones de partículas ocurridas entre los meses de enero y febrero. Una de las teorías de la NASA señala que el Padre de los Asteroides colisiona con meteoritos. Los impactos destruyen luego a las rocas debido a los cambios de temperatura.

El Asteroide de la muerte está activo

«Los asteroides activos son objetos que tienen órbitas asteroidales típicas. Pero muestran algún tipo de actividad similar a la de un cometa. Pueden ser en forma de coma o cola, o por la expulsión de polvo». Así lo explica Javier Licandro, investigador del grupo de trabajo de procesamiento de imágenes de OSIRIS.

Desde 1999 conocen al Asteroide de la Muerte. La misión OSIRIS-REx buscaba elementos orgánicos que podrían ser de gran valor para la comunidad científica. También investiga su curso que podría representar «un inmenso sufrimiento y muerte» a la Tierra.

Al peligroso asteroide lo bautizaron como Bennu, por aquella  ave mitológica egipcia asociada con la muerte. Se estima que  pasará entre nuestro planeta y la Luna alrededor de 2135. Ello podría alterar su órbita con enormes posibilidades de impactar contra la Tierra a fines del siglo XXII.

Lo más alentador es que según la NASA las posibilidades de un impacto son de 1 entre 2.500.