¡Odio y violencia! Tal día como hoy se apagó la vida de Martin Luther King

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Foto: Referencial
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Su voz se convirtió en el ejemplo de la dignidad y el valor en la lucha por los derechos civiles. Pero un día como hoy, 4 de abril de 1968, el líder de esa causa en Estados Unidos, Martin Luther King, fue asesinado por James Earl Ray en un hotel de Memphis.

Martin Luther
Foto: Referencial

Descubrió muy pronto que él, su familia y quienes tenían la piel como ellos, negra como el asfalto, pertenecían a una casta inferior en el orden blanco que les rodeaba. Aprendió a luchar por sus derechos con el arma de la «no violencia», y en pocos años se convirtió en la figura simbólica, nacional e internacional, de una revolución protagonizada por los negros del sur de Estados Unidos. Cuando la bala de un rifle le destrozó el cuello en esa tarde de abril, Martin Luther King Jr. y su movimiento habían conseguido importantes cambios en las estructuras de poder de la sociedad norteamericana.

Martin Luther King vivió de cerca ese sistema segregacionista en su ciudad natal, Atlanta, en Georgia, donde se dividía a negros y blancos en las escuelas, restaurantes, teatros, autobuses y hasta en las fuentes públicas para beber agua. Fue su madre, Alberta Williams, hija también de un pastor de la Iglesia baptista, quien le enseñó que ese sistema de segregación no era el resultado de un orden natural, sino una condición social querida e impuesta por los hombres blancos.

Martin Luther
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Luther King siguió el camino de su padre, estudió teología en Boston y en octubre de 1954 se trasladó con su mujer, Coretta Scott, a Montgomery (Alabama), para ocupar su primer trabajo como pastor y predicador de la Iglesia baptista.

En 1955 comenzaron a cambiar las cosas, Rosa Parks, una costurera de 42 años, cogió el autobús desde el trabajo a casa, se sentó en los asientos reservados por la ley a los blancos y, cuando el conductor le ordenó levantarse para cedérselo a un hombre blanco que estaba de pie, se negó, pues eso es lo que le pedía «su sentido de dignidad y autoestima». Parks fue detenida y comenzó un boicoteo espontáneo a ese sistema segregacionista que regía en los autobuses de la ciudad. Uno de sus promotores, E. D. Nixon, pidió al joven pastor baptista, casi nuevo en la ciudad, que se uniera a la protesta. Y ése fue el bautismo de Martin Luther King como líder del movimiento de los derechos civiles.

Con tanta violencia que se desencadenó, la estrategia pacífica de Martin Luther King parecía tambalearse. Y frente a ella surgieron nuevos dirigentes negros con visiones alternativas. El más carismático fue un hombre llamado Malcolm X, quien criticó el movimiento a favor de los derechos civiles, despreció la estrategia de la no violencia y sostuvo una agria disputa con Martin Luther King, al que llamó «traidor al pueblo negro».

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King deploró su «oratoria demagógica» y dijo estar convencido de que era ese racismo tan enfermo y profundo el que alimentaba a figuras como Malcolm X. Cuando éste fue asesinado en Nueva York, el 21 de febrero de 1965, por uno de sus antiguos seguidores, Martin recordó de nuevo que «la violencia y el odio sólo engendran violencia y odio».

El miércoles 3 de abril de 1968 llegó a Memphis (Tennessee) para apoyar una huelga de basureros negros. Esa misma noche, en el que sería su último discurso, les dijo que conseguirían «la Tierra Prometida». Al día siguiente, por la tarde, en el balcón de su habitación del hotel Loraine, un solo disparo acabó con su vida. Un hombre de piel blanca que se había escapado de la prisión, llamado James Earl Ray, fue el asesino. Cuando se conoció su muerte, la rabia y la violencia se propagaron en forma de disturbios por más de un centenar de ciudades. Tras esa pérdida, su padre dijo: «Fue el odio en esta tierra el que me quitó a mi hijo».

Con información de El País

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