La leyenda del Negro Antonio en el estado Carabobo

2017
El Negro Antonio - El Negro Antonio
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En el Cementerio Municipal de Valencia reposan los restos del Negro Antonio; cuyo nombre real es Miguel Ángel Barrios. Para muchos el hombre era uno de los que se adelantó a su tiempo; nació en Belén, el 8 de mayo de 1927.

Para aquellos años Belén era más tranquilo y él era un muchacho que aunque no tuvo escuela; aprendió a leer libros y se interesó por la metafísica. Se hizo un conocedor de las ciencias ocultas; leía el tabaco, y para muchos predecía el futuro.

Poco a poco se hizo un reconocido preparador de pócimas con las cuales curaba a las personas. La fama del hombre se hizo famosa en todo el centro del país; fue el primero en hacer los velados.

Esto consiste en colocar a las personas con las manos extendidas y los brazos y colocarle velas de colores; con la dirección de donde sale el sol. Para muchos las curaciones del belenense eran muy buenas; pero precisamente eso no le gustaba a todo el mundo.

Eran aquellos años donde el conocer de la metafísica y de las velas y el tabaco para muchos era un secreto. El hombre sabia de las brujerías y era muy buscado; sus conocimientos le valieron que la misma Digepol comenzara a buscarlo.

El Negro Antonio, y de cómo enlodaron su nombre

Para aquellos tiempos el hombre y lo que sabía era un delito; comenzaron a culparlo injustamente de muertes. De hecho señala página de espiritismo venezolano que lo culpaban de asesinatos; en Puerto Cabello y en otras zonas.

Por ser un hombre el cual sabía de brujerías era el culpable de esos fallecidos. Cuenta una leyenda que la policía lo estaba buscando y no lo vieron; ya que este se escondió detrás de un árbol; pero lo curioso el tronco era muy delgado.

El 25 de mayo de 1965 murió pero ya para finales de los setenta comenzó el hombre a hacer favores. En su tumba las personas van a pedirle, motos, carros, casas y hasta por los estudios. De hecho es una de las tumbas más famosas del camposanto valenciano.

Autobuseros, además de estudiantes, taxistas y hasta camioneros le piden seguridad. El hombre sigue siendo para muchos un santo; un milagroso de nuestra ciudad. Hasta por la salud le piden y hasta para tener mejor prosperidad económica.

Para los años ochenta ya estaba en la llamada corte de María Lionza; los devotos del hombre poco lo dicen. Pero le piden le prenden velas; incluso contra aquellas personas falsas que hay en la vida.

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