Desde algo tan sencillo como caramelos hasta alicates, mentol, crema dental, harina, aceite, un refresco bien frío y todo bien atendido. Así eran las bodegas de antes donde sencillamente había de todo.
Estas eran un espacio mediano pero donde encontrabas lo que buscabas, una hoja de examen, cuadernos, un borrador, carpetas. Además de todo lo que era alimentos enlatados como artículos de aseo personal.
Crema de zapatos, lápices, tempera, pastillas para el dolor de cabeza entre otras cosas. Estas eran un almacén las cuales encontrabas velas, pábilo para diciembre y hasta papel de seda si querías hacer un papagayo.
Los ganchos de pelo para las niñas, y tantas cosas en un universo, el cual el bodeguero tenía un palo de escoba para bajar los artículos que estaban altos. Desde papel higiénico, desinfectante y algunas hasta en otra parte de la casa, el tanque de kerosene.
Las bodegas de antes tenían de todo
Chucherías… las que quisieras, desde bocadillos, pepitos, chocolate de taza, y las populares catalinas, como los cortados o las roscas rojas. Eran unos lugares que tenían de todo y por supuesto con explicación.
El bodeguero era una de las personas preparadas, las cuales sabían dónde hacían cada producto y la calidad de este. Hasta candados encontrabas en ese concepto comercial tan perfecto como lo es una bodega.
Con el tiempo algunas han ido desapareciendo, pero varias siguen activas, con todo para el cliente. Siendo el lugar donde consigues lo que buscas…
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