Al cumplirse 25 años del 11 de septiembre, la conmemoración de uno de los acontecimientos más marcados de la historia moderna trasciende el paso del tiempo a través del arte y la infraestructura urbana.
En el corazón del World Trade Center, en la emblemática Zona Cero, se erige una estructura que combina funcionalidad transportista con una profunda carga simbólica: la estación central conocida como el Oculus de Nueva York.
Oculus de Nueva York
Diseñado por el reputado arquitecto español Santiago Calatrava, este edificio monumental fue concebido para representar una paloma liberada de las manos de un niño, convirtiéndose en un ícono de memoria y resiliencia. Sin embargo, la estructura guarda un fenómeno óptico y astronómico único: cada 11 de septiembre, la claraboya superior del techo se abre para permitir que la luz del sol ingrese de manera vertical y proyecte sobre el suelo la silueta exacta que evoca la presencia de las Torres Gemelas.

Este haz luminoso se alinea de forma precisa entre las 8:46 y las 10:28 de la mañana, intervalo exacto que marca el momento del impacto del primer avión contra la Torre Norte y el colapso final de la estructura. Este diseño bioclimático y conmemorativo transforma el espacio en un tributo silencioso que invita a la reflexión, asegurando que el recuerdo de las víctimas perdure intacto en la arquitectura del siglo XXI.
Lee más información en nuestro portal y mantente informado las 24 horas






