Tony Carruthers se declaró inocente, y en un insólito caso no encontraron las venas para que se le aplicara la inyección letal la semana pasada. Es por ello que aplazan la pena de muerte de un preso en Estados Unidos, en Tennesse.
Carruthers fue declarado culpable de los secuestros y el asesinato en primer grado de tres personas en Memphis (Tennessee, EE. UU.) en febrero de 1994. Las víctimas: Marcellos Anderson (un presunto narcotraficante), su madre Delois Anderson y Frederick Tucker.
El crimen: Los tres desaparecieron la noche del 24 de febrero de 1994. Días después, sus cuerpos fueron encontrados enterrados juntos en una fosa cavada bajo un ataúd en un cementerio de Memphis.
Aplazan pena de muerte de un preso en Estados Unidos, y la controversia del caso
A pesar de su condena (emitida en 1996), el caso ha estado marcado por una intensa controversia. Ahora más ya que esta semana cuando fueron a ejecutarlo no encontraron una vena para suministrarle la inyección letal.
Falta de pruebas forenses: No existen pruebas físicas, de ADN ni huellas dactilares que lo vinculen con la escena del crimen. Su condena se basó casi por completo en el testimonio de un informante carcelario a quien se le pagó por declarar.
Irregularidades en el juicio: Carruthers se vio obligado a representarse a sí mismo durante el juicio. Autoridades del estado de Tennesse decidieron aplazar por un año la ejecución, como se espera que se abra un nuevo juicio por el caso.
Amor y paz
Tony Carruthers es uno de los presos que más habla de amor y paz que debe existir en el mundo y dice ser inocente del caso que se le acusa. Espera un nuevo juicio y destaca que «no cometió ningún crimen».
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