El cadáver en la nevera del Doctor Davis en Caracas

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Doctor Davis - Doctor Davis
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Era aquella Caracas de 1962, cuatro años después de la caída de Marcos Pérez Jiménez, el Doctor Davis tenía tiempo en Venezuela, Había llegado de Berlín precisamente donde estudiaba medicina; ya en el país hizo una corta revalida donde le dieron su licencia para ejercer.

Yelitza era una especie de confidente y eterno amor el cual había conocido en aquella capital; se había convertido en su mujer y el la amaba. Con 54 años, el médico Albert Davis tenía amores con la dama; él vivía solo en un sótano donde además tenía un laboratorio.

Dormía poco y se sorprendía de escuchar los relatos de las personas de la Seguridad Nacional; era una metrópoli naciente y el médico allí se enamoraba del continente. No quería volver al frío de Berlín; o caminar por Londres o Madrid; quería a Caracas.

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“Du bist die perfekte frau, die frau des feuers”… ¿Qué me estás diciendo mi musiú bello? Le decía Yelitza. “eres la mujer perfecta, la mujer de fuego”; mientras sonreían y seguían perdidamente sumergidos en el amor y lujuria.

La mujer tenía 20 años menor que él pero dentro pero poco sabía de su problema en el corazón. Davis vivía el amor con aquella mujer la cual era una diosa para él; se enamoraba cada día de ella y de su familia.

El eterno amor del Doctor Davis en Caracas

La mujer le hablaba de los constantes dolores en el brazo izquierdo y en el pecho; ya el la había examinado con otros colegas y sabia que su amor podía morir en cualquier momento. Y así fue un día llegaron del cine y Yelitza murió en sus brazos en el sótano donde vivían.

Le informó a la familia de la mujer que murió pero buscó la manera de colocar otro cadáver. Dijo que la velarían y que no abriría la urna y le pidió a la familia de la dama ese favor; “no abrir la urna, mi amor descansa vamos a dejarla así”.

Entre el dolor de no sentirla y al tener dos neveras, decidió colocar a la mujer allí y de esa manera podría conservarla. Le inyectaba algunos medicamentos para poder preservarla; estaba obsesionado con la que él llamaba su verdadero amor.

De hecho, salía del sótano y las personas le veían retraído y con ojeras; visiblemente estaba destruido. Se había acostumbrado al amor que le daba la venezolana. El alemán estaba descompuesto pero se negaba a aceptar la muerte de esta. “Ella aún está viva y conmigo” decía.

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La familia de Yelitza

Pero los rumores llegaron a oídos de la familia de Yelitza, quienes sabían que algo estaba mal. Aquel amor del alemán era una obsesión y comenzaron la investigación; pero la policía se negaba a investigar el Doctor Davis era uno de los más apreciados de la capital.

De hecho, el mismo decía que su esposa estaba enterrada en uno de los cementerios de Caracas; repetía que Yelitza era su amor eterno. Pero la familia de la mujer hizo todas las investigaciones del caso; y se descubrió que una mujer que había estado en la morgue había sido retirada.

Esto hizo que el alemán de 54 años fuera buscado por la policía para interrogarlo. Pero el insistió que no tenía nada que ver con eso. Dijo que su amor había muerto y que estaba descansando. La policía sospechaba algo del profesional de la medicina.

Toda la policía se había volcado a investigar y solo faltaba el sótano donde vivía el doctor alemán. Pero una noche la policía llegó al domicilio del hombre y comenzaron a investigar; este estaba preso del pánico, mientras se leía la palabra “amor” en una nevera.

El hallazgo

El cadáver de Yelitza permanecía desnudo y conservado en papel de aluminio en una de las neveras del alemán; quien había intentado embalsamar a la mujer de 34 años. La dama conocida como el “amor del doctor” había fallecido de un infarto.

Terminó confesando que solo la quería tener con él ya que se negaba a aceptar que su “amor” había fallecido. Albert Davis, nacido en Berlín terminó en un hospital psiquiátrico de la capital hasta que falleció en los años setenta.

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