Dos décadas del deslave de Vargas y sus huellas siguen intactas

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deslave de Vargas - Deslave de Vargas

Han pasado ya dos décadas del deslave de Vargas donde las huellas de la tristeza y el dolor; son imborrables. A pesar del tiempo mucha gente no ha superado lo vivido; muchas personas murieron y otras quedaron marcadas.

El mundo entero y más Venezuela estaba por cerrar un siglo como lo era el siglo 20. Pero el destino y la naturaleza se conjugaron en una mala pasada. Aquel deslave de Vargas dejó todas as esperanzas regadas.

No había llovido tanto y Venezuela no estaba preparada para aquel desastre. El país no esperaba una tragedia de esa magnitud y más en un mes como diciembre. Cuando el tiempo de lluvia en el país va de mayo a noviembre.

Aun suenan en muchos varguenses aquellos tristes recuerdos del mes de diciembre. Ellos decían que nunca vieron un mal tiempo tan tenebroso. Y menos se esperaban que fuera a llover de esa forma.

Unos los llaman vaguada, otros fenómeno atmosférico; otros le echan la culpa al cambio climático. Pero lo sucedido en Vargas los días 15 y 16 de diciembre cambió la historia del país. Incluso dejó una huella imborrable.

Deslave de Vargas lejos de la tragedia

Rubén Arocha lleva su vida en buenos Aires hoy en día con 47 años recuerda lo que fue ese día. Llamó a la esposa que estaba en Los Corales y le dijo que se iba a quedar de guardia; Arocha trabajaba en un periódico de la capital.

Deslave de Vargas - Deslave de vargas

Dice que la última vez que habló con su esposa fue cerca de las dos de la tarde. Aquel deslave de Vargas lo separó de su familia, de su esposa y sus dos hijos. De los cuales no supo más nada. Tampoco supo de su casa que horas después quedó tapiada.

“Quedé en la capital y no podía acceder a La Guaira y menos a Los Corales. Mi esposa lo último que me dijo era que estaba asustada por el aguacero. Que los niños estaban asustados por la lluvia pero que los esperaban”, dijo.

Dice Arocha que luego cuando pudo entrar le habían dicho que sus dos hijos; y la esposa estaban bien. Que los mismos estaban en Caraballeda pero dijo que al momento de buscarlos. Habían muchas listas y en ninguno los encontró.

“Busqué en refugios puse anuncios y aun no se si mis hijos están vivos o si mi esposa murió. Eso marcó la vida mía hasta que me vine a Buenos Aires. No se si mi vida se quedó allá en Venezuela o si está aquí”, dijo Arocha.

El gran problema

Uno de los grandes problemas que hubo fue la desorganización aun no se saben de muchos niños. De hecho el deslave de Vargas dejó grandes marcas en muchas familias más que todo por los niños. Ya que muchos no se saben si murieron o están con vida.

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