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Edith González murió el jueves 13 de junio víctima del cáncer de útero; pero su paso por la televisión fue inolvidable. Edith era única en su estilo, una artista integral que bien encajaba en teatro, televisión o el cine.

La mexicana había nacido para las artes escénicas, desde muy pequeña participó en miniseries y novelas. Edith era dedicada y eficiente aparte de que era una actriz de mucho temple, cualquier papel podía interpretarlo.

Para muestra basta ver un capítulo de Doña Bárbara y ver su talento se sobraba, de hecho fue uno de los papeles con el cual será recordada. Edith incluso rompió esa barrera de la edad y aun ya cercana a los 50 seguía protagonizando.

Edith González, talentosa y original

Su sensualidad y belleza la hacían más llamativa para la televisión como también para el cine y más aun para el teatro. Siempre fue dada con la gente, entregada a su público que ya no era solo el público azteca el que la aplaudía.

La bella Edith González conquistó a América Latina y a otras latitudes convirtiéndose en un ícono vivo de las artes escénicas. Su fama creció en el continente desde los años ochenta con Bianca Vidal. Novela que protagonizó junto al mexicano Salvador Pineda.

En Doña Bárbara junto al peruano Cristian Meyer se sobró; tanto así y su entrega en el personaje fue tanta que es una novela que quedó para la inmortalidad. Edith era el antes y el después de las protagonistas de novela.

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Incluso Edith se convirtió hasta hace unos años una de las invitadas de lujo a todos los programas de la televisión mexicana. S popularidad creció cuando llegó a Miami e hizo varias novelas.

Un dolor en el estómago le avisó del cáncer

Un férreo dolor en el estómago le encendió las alarmas a Edith, que al ir a los chequeos descubrió la enfermedad. Aun y con todo y eso la mexicana luchó por su vida y se dedicó a dar conferencias para dar a conocer el como luchar.

Se convirtió de protagonista de novela a ser una de la mujeres inspiradores no solo para México; más bien para todo el continente.

Pero cuando pensó que ya el cáncer había terminado en su vida regresaron los dolores y de nuevo las molestias en el estómago. Los dolores eran terribles y fue cuando su cuerpo ya no toleraba las pastillas para los dolores.