El lamento de Dolorita a las afueras del Hospital Vargas en Caracas

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El lamento de Dolorita Pérez… la mujer siempre quiso ser enfermera del hospital Vargas de Caracas sabía inyectar y hacer uno de los trabajos más oscuros. La dama practicaba abortos y sabía muchos secretos de las hijas de personas poderosas.

“Yo soy más respetada que el General”, decía en aquella Caracas en un marzo de la década de los cincuenta. La mujer tenía planes especiales de abortos y hacía todo en su propia casa. Pedía dinero y lo que necesitaba para hacer dichas obras las cuales eran muy oscuras e ilegales.

Decía estar protegida por muchos muertos y ser una de las personalidades de Caracas; de hecho su sueño era vestir un traje de enfermera. “Siempre quise trabajar en ese hospital Vargas” decía la mujer quien leía además el tabaco.

“Catira esa práctica no la hace to’ el mundo, yo porque me entrenaron pa’ hace eso; eso no lo sabe hace todo el mundo”; decía a las pacientes. Cada vez que realizaba esos trabajos sentía la boca amarga y el cuerpo pesado.

Pasaba aquel mal momento con un trago de aguardiente y se quedaba pensando, vivía sola, nunca tuvo maridos; ni enamorados. “Yo no creo que exista el amor”, decía aquella mujer que había nacido en Caracas.

El lamento a las afueras del Hospital Vargas en Caracas

El hospital Vargas para ella era como una especie de universidad, la gente murmuraba “cuidado con esa mujer”. “Que me den la espalda no importa, la gente de dinero es la que me busca”, decía siempre.

Dolorita era buscada por las mujeres que habían tenido un embarazo no deseado. “Yo sé que tengo muchas culpas pero cada vez que hago un trabajo de esos me siento peor”. “Eso Dolorita es tu conciencia, pero adelante tu ganas buen dinero”; le decía Frank uno de sus colaboradores. Frank había nacido en Barlovento y sabía los secretos y el trabajo de la mujer.

Las dolencias se iban apoderando más y más de su cuerpo, no quería dejar de hacer esos trabajos pero se sentía muy mal. “Si yo dejo de hacer esto imagínate de que vivo”. Unos por otro lado le decían que era tiempo de cuaresma y se confesara.

“Yo siendo tu… voy a la iglesia y le confieso todo al padre, tu cada día te ves peor Dolorita”, le decía su amigo Frank. “Yo no sé cada vez me siento peor y de verdad cada vez que hago ese trabajo de abortos me siento mal; es como si me agarraran las piernas”.

El momento más oscuro

En el cuarto donde ejecutaba aquellos trabajos comenzó a sentirse mal, trató de llegar al hospital con Frank. “Vamos vieja no te vayas a morir”… Frank sentía que a Dolorita le tenían como amarrada de las piernas.

“Yo no sé que tengo, no sé que sea esto”… Frank trataba de llegar al hospital pero era imposible; el cuerpo de Dolorita lo sentía más pesado. La mujer comenzó a llorar y a ver al cielo y a pedir perdón… ¡escucho niños llorando!… decía aquel marzo…

“Señor perdóname por tanto daño, perdóname por esto”, se lamentaba la mujer quien en ese momento murió.  En las noches de cuaresma se escucha de vez en cuando el llanto de una mujer a las afueras del Hospital Vargas en Caracas; y las personas dicen que es el fantasma de Dolorita.

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