Ante una sospecha de infarto provocado por las emociones fuertes, actúe de inmediato. Las emociones intensas (como un susto, ira o tristeza profunda) liberan altas cantidades de adrenalina que pueden bloquear o alterar el flujo sanguíneo del corazón.
Emociones fuertes, ¿qué hay que hacer de inmediato?
- Llama a emergencias: Contacta a los servicios de emergencia o el 171 (o acude al centro de salud más cercano de forma urgente). No esperes a que los síntomas desaparezcan.
- Sienta a la persona: Coloca a la persona en una posición cómoda (semisentada o con el respaldo apoyado) para facilitarle la respiración. Evita que haga esfuerzos o camine.
- Afloje la ropa: Desabotona cuellos, corbatas o cinturones para reducir la opresión.
- Administra aspirina (si corresponde): Si la persona está consciente, no es alérgica a la aspirina y no tiene riesgo de sangrado, dale una aspirina para que la mastique lentamente.
- Mantén la calma: Transmite tranquilidad a la persona afectada; el pánico o la ansiedad elevan aún más el ritmo cardíaco y la presión arterial.
- Prepárate para reanimar (RCP): Si la persona pierde el conocimiento y no respira, inicia compresiones torácicas firmes y rápidas en el centro del pecho hasta que lleguen los servicios de emergencia.
¿Por qué ocurre?
- Descarga hormonal: Un choque emocional severo inunda el cuerpo de adrenalina y noradrenalina, lo que acelera el corazón y dispara la presión arterial.
- Síndrome del corazón roto (Takotsubo): Una emoción extrema puede aturdir temporalmente al músculo cardíaco, simulando los síntomas exactos de un infarto clásico (dolor en el pecho y falta de aire) incluso sin obstrucciones graves en las arterias.
- Rotura de placa: En personas con factores de riesgo previos (hipertensión, diabetes, tabaquismo), el pico de estrés puede romper una placa de grasa en las arterias y formar un coágulo.
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