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El café parece no temer sabor entre la angustia y lo que se vive en la emergencia de la CHET. El Hospital Central de Valencia o la Ciudad Hospitalaria Dr. Enrique Tejera parece vivir la angustia a diario. Los familiares duermen con la fe en hamacas y con el frío presente.

Se liga la noche y el día, da igual el calor o el frío, la luz de la luna o el brillo del sol en la emergencia de la CHET. No se sabe cuantas personas hay a las afueras diariamente sea de noche o sea de día. Pero ninguno pierde la fe de escuchar una buena noticia.

Muchos esperan que el familiar mejore y que puedan retornar a casa a seguir luchando. La iluminación se esparce en el lugar donde se respira mucha angustia, miedo, pero también fe… y soñar que el familiar se salve, salga curado y vuelva a casa.

Emergencia de la CHET donde la fe duerme en hamaca

La fe parece dormir en hamaca, las mismas improvisadas; lo que más teme la gente es que el familiar internado muera. Vemos abuelas, abuelos, personas heridas con armas de fuego, accidentes y mucha gente con fe esperando.

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Hay fe en la emergencia de la CHET la gente no le gusta hablar de la situación país; el clamor por el familiar, hijo, amigo o conocido enfermo es a Dios. Las personas se resignan entre el respirar y el poco de agua que tienen. El lugar refleja mucha angustia, mucha desolación tristeza pero hay fe.

De allí que en el lugar la gente improvisa su campamento; hay familias que tienen familiares y tienen meses internados. Pero mantienen la esperanza de salir con vida. Vemos como hay personas que salen rechazados muchos dicen que no hay los equipos necesarios. Y se tienen que llevar el familiar a la casa.

De allí que la angustia se hace presente en la emergencia de la CHET donde los vendedores de café se ligan con policías. Hay guardias presentes y la noche por cuidar el carro puede costar cerca de cinco mil bolívares, eso sí muy cuidado.

Hay suspiros y hay cansancio en las personas que tienen los familiares internados. Los mismos a veces sin conocimiento. Hay fe en Dios, José Gregorio Hernández parece ser el que más le piden en el lugar para que interceda por los favores y milagros.

Vemos lágrimas en el lugar cuando llaman a las personas para avisar que el ser querido falleció. O vemos que hay mucha esperanza y suspiros de las personas en pensar que estará bien. Da dolor ver muchos jóvenes heridos de bala, la mayoría por atracos y llegan a la emergencia de la CHET en busca de ayuda.

Sin alegría, durmiendo poco y viendo la realidad

Se ve la realidad, se liga con los recuerdos en el lugar, las personas conversan mucho y cuentan sus historias. Hay fe y la misma parece que duerme en hamaca y las personas sueñan que sus familiares saldrán mejor del lugar, curados y a salvo.

Hay mucho dolor cuando se notan los rostros cargados de nostalgia o de angustia. Los familiares que pierden un ser querido aun y con la bondad van a agradecer de igual modo a las enfermeras que están en la emergencia de la CHET.

Doctores, enfermeros, policías, guardias, vigilantes y hasta los que cuidan carros nos cuentan las historias. Algunas de ellas sorprendentes, las mismas se ven ya a diario, no hay que esperar un fin de semana para verlas o vivirlas.

Muchas personas luchan en la emergencia de la CHET por escuchar la buena noticia y claman entre paciencia. Claman para que un familiar se salve.

Llegan ambulancias, llega una, sale, carros particulares, hijos, abuelos y niños, en el lugar. Iluminados por la fe que parece estar presente en el lugar. Vemos a personas de distintas religiones, aunque a los familiares solo les interesa que el que esté dentro siga con vida.