La tormentosa aventura de la publicista

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La aventura de la publicista – la aventura de la publicista

Carolina era una mujer de 45 años que vivía entre la rutina, sus dos hijas, el marido y el trabajo. La aventura de la publicista empezaría luego que comenzó a ver que la rutina arruinaba su matrimonio.

Las relaciones con Gerardo, su marido se habían vuelto rutina, ya agotadas por el trabajo, el apartamento; sumado al colegio de las hijas, condominio y el estar en casa. Pasaba sus horas en el trabajo y haciendo yoga; Carla su amiga le había dicho que buscara sabor a su vida.

“Amiga tu eres joven, bonita, arréglate el cabello y realza tu belleza”, le decía la mujer. Carla era conocida por tener aventuras con jóvenes e incluso de vivir intensas relaciones. Aprovechando los viajes de su marido ella podía hacerlo.

Pero Carolina prefería quedarse tranquila y se reía de los consejos de la mujer. “No amiga, no se… es verdad me siento vacía, pero buscarme otra persona me da de todo”. “Amiga vive, búscate un chamo y ponle adrenalina a tu vida”; decía Carla.

Pero entre todo quería vivir más cosas en su vida, se veía al espejo fue a la peluquería con Carla. Jaison un peluquero amigo de Carla le cambió el look e incluso se puso a la orden para maquillarla; cuantas veces ella quisiera.

La aventura de la publicista – la aventura de la publicista

La aventura de la publicista

En la oficina todo el mundo se había sorprendido del cambio de la mujer, se veía más bonita y llamativa. Cruzo su mirada con Antonio un joven de 23 años que entraba al departamento de publicidad.

La mujer sintió un corriente en el cuerpo al ver al muchacho, era alto, fuerte y de ojos claros. Poco a poco comenzó a verlo más y más y la amistad entre ambos se hizo fuerte cuando le tocó trabajar con él. La aventura de Carolina comenzaba a formarse.

En horas de la noche la mujer pensaba en el joven… ¡Dios mío si le doblo la edad!, Pensaba mordiéndose los labios. Saliendo una tarde de la oficina vio al muchacho y este le dijo que iba a Naguanagua; enseguida ella se ofreció a llevarlo.

“Usted es una de las mejores ejecutivas de publicidad de Valencia; para mí es un honor trabajar con una mujer tan bella”, dijo Antonio. La mujer sintió de todo en  su cuerpo ante las palabras del joven. “Dios mío si hasta parece un ángel” decía ella al verlo en su carro.

Se sentía feliz cantaba a viva voz las canciones de La Quinta Estación… ¡Hoy los buenos recuerdos se caen por las escaleras!. Cantaba se reía sola de vuelta a casa luego de llevar a Antonio; la mujer sentía de todo era la aventura de la publicista.

Enseguida le contó a Carla lo sucedido con lujos y detalles y la mujer se animó más luego de hablar con su amiga. “No te detengas y si tienes que vivir algo lo vives”; le decía su amiga. “Pero amiga si apenas si lo conozco”.

Poco a poco

Un sábado se va con su esposo y unos amigos a un restaurant de la ciudad. La mujer se sorprende de verlo en una barra preparando tragos. “Dios mío me encuentro a este muchacho en todas partes”; el joven mandó a la mesa varios tragos y dijo que eran por cortesía.

La mujer sintió de todo cuando lo vio y este con un guiño de ojos le sonrió. Fue un momento al baño y sintió sus manos en su cintura y la voz de Antonio. La mujer se sintió vulnerable y el joven le tomó y le dio un beso dejándola sin aliento.

Todo la aventura de Carolina era como un torbellino de emociones. Su marido Gerardo la vio y le sorprendió verla tan perfumada y arreglada luego de durar como una hora en el baño. “Mujer tú estás bien”… le preguntó el marido… ¡si, sí todo bien no te preocupes!.

Pero del beso en el restaurante pasaba de todo en la oficina y la mujer sentía que aquella aventura la hacía vivir. Todo aquel tsunami de emociones la llevaba de vuelta a la adolescencia; “me da miedo todo esto pero quiero vivirlo”; decía la mujer.

Los encuentros sexuales en el apartamento del joven se hicieron frecuentes accediendo a lo que él quisiera. Poco le importaba lo que el joven hiciera, porque tanta luz en la habitación; la mujer sentía emociones fuertes.

Decía cualquier excusa para irse al apartamento del joven, el joven le cocinaba y le consentía. “Amiga estoy sintiendo de todo, me trata como reina”, decía la mujer a Carla, su amiga. “Cuidado y terminas enamorada”… decía la confidente.

La entrega y la mentira

Llegaron las mentiras del trabajar hasta tarde y en el apartamento del joven se entregaba a rienda suelta. Entre el “vive amiga” dicho por Carla a todo lo que estaba viviendo era como un acantilado.

El joven Antonio estaba con la mujer cuantas veces quería y ya sabía todos sus secretos. El joven le dice a la mujer que estaba corto de dinero y ella le dijo que no se preocupara. Le daba dinero a Antonio para lo que quisiera.

La relación entre el joven y la mujer se estaba haciendo más caliente y a la vez más fuerte; pero ahora con dinero de por medio. “Estoy necesitando más dinero y más de ti”; la llamaba a su celular cuando estaba con la familia.

Mientras la mujer no encontraba como tapar todo aquello. “Lo que no me gusta es que prácticamente lo estoy manteniendo”; decía la mujer. El joven le dijo claramente que necesitaba mucho dinero… ¡pero que más te voy a dar!, decía Carolina.

La sextorsión

La aventura de Carolina se hizo oscura cuando el joven le mostró que tenía muchos vídeos sexuales. “Tengo todo esto mira, mira cómo estás aquí”, le dijo Antonio a la mujer… “o me das dinero o coloco todo esto en las redes sociales”.

Respiró profundo ya había vendido las joyas para cubrir lo que pedía el joven. La aventura que comenzó en la oficina se había vuelto algo oscuro. La mujer sentía el corazón y los nervios a millón; el muchacho le pedía que se escapara de casa hasta los domingos.

“Tengo un hogar, un marido, unas hijas, ya basta ya esto pasó de ser una aventura”. El muchacho sacaba dinero a la mujer hasta más no poder. “Tú decides… me das lo que te pido o digo todo lo que eres”.

Ya la mujer estaba sin vida, el joven tenía varios vídeos y fotos de ella… la mujer vivía una pesadilla. No estaba tranquila y el único camino que le quedaba era poder denunciarlo ante las autoridades. La aventura de la publicista se había convertido en pesadilla.

La verdad

Sin pensarlo dos veces decidió denunciarlo y ya Antonio tenía era conocido en las autoridades. El hombre había extorsionado a varias mujeres en Valencia pero pocas lo habían denunciado. La mujer tuvo que contarles todo a su marido y a su familia entre lágrimas. La aventura de la publicista tuvo que salir a la luz.

La mujer expresó todo lo que había vivido con dolor ya que el joven prácticamente le había quitado mucho dinero. Enseguida la policía fue al apartamento del joven pero este había entregado la llave al dueño; “ese muchacho rompió el contrato de alquiler”; dijo el dueño del apartamento.

A pesar de la denuncia se mantiene en otro país, donde sigue preparando tragos y conquistando no a una mujer…a muchas. Un día cuando la mujer volvía a trotar en el Parque Fernando Peñalver se sorprende de un mensaje en su celular…

“Estoy en otro país pero nunca dejaré de ser tu mejor aventura”, la mujer empalideció. El marido le preguntó… “todo está bien”. “Si está todo bien no te preocupes”…

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