La última aventura del galán taxista en Caracas

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El galán taxista en Caracas - El galán taxista en Caracas

Henry sacaba brillo al capó de su Malibú 78, un carro que había comprado con esfuerzo y sacrificio; sus amigos lo llamaban el galán taxista. Era conocido por muchas aventuras en aquella Caracas bohemia; de lujos, mujeres bellas y antros.

Era un hombre que le gustaba lanzar piropos a las mujeres o como muchos lo llamaban en aquella época, flores. Sus amigos siempre le decían que un día esas aventuras de los piropos podían terminar mal.

“Un día de estos te vas a encontrar a un hombre de esos, un marido celoso y hasta allí vas a llegar”; le decía Luis Alberto. Los taxis en Caracas en esos tiempos eran carros lujosísimos los cuales estacionaban en los hoteles caros.

Siempre el hombre veía a las mujeres que llegaban a los hoteles y les soltaba un piropo; algunas damas le ponían la cara seria, pero otras sonreían ante el cumplido. Allí siempre estaba en su carro, con ropa impecable; no era casado y tampoco tenía hijos.

Cuando no había movida en los hoteles se iba a de inmediato a Sabana Grande; El Silencio a buscar carreras y siempre aprovechaba de decir piropos a las damas. “Debe ser que del cielo están cayendo los ángeles”; incluso aprovechaba y los decía antes de que pasara el marido.

El galán taxista en Caracas

Nunca lo vio como algo malo, de hecho el hombre decía los piropos muchos de ellos con respeto. Aunque sabía bien cuidarse de los maridos celosos y de guiñar el ojo a las mujeres. Algunas sonreían, otras simplemente ni lo miraban.

Siempre le gustaba la movida de la poesía y de los versos, de esa manera tenia material a la hora de piropear. Si eran morenas, catiras o trigueñas siempre el hombre soltaba una prosa para estas; muchas de ellas ya conocían sus aventuras.

Siempre compraba rosas en los puestos que abundan en la capital para la clienta más hermosa. De esa manera podía hacer la carrera y aprovechar para entregar la rosa; y quien quita que hasta podía iniciar una aventura.

Romance en el taxi

Una noche conoció a Rita era una mujer morena de extremas curvas y pelo en afro; una verdadera bomba sexy que le movía el piso solo con el caminar. Rita le sonreía cada vez que pasaba donde el hombre se sobraba en elogios.

“Si así eres cacao como serás de chocolate” le decía el hombre del volante a la bella Rita. Solo le sonreía y le daba unas miradas y vivían un romance de locura en el taxi. De hecho, Henry se sentía de lo mejor con la clienta.

“Te espero a la hora que salgas de aquí bonita”, Rita trabajaba en pleno centro como secretaria. Nunca quiso hablar con el hombre de su vida, importaba más el tiempo en el taxi; el cual podía ser eterno entre besos y caricias”.

Una noche de salsa

“Mi amor aparte de ser el galán taxista más bello de Caracas, bailas salsa como nadie”; le decía Rita. El conocía todos los antros de la capital y sus clientes lo buscaban por eso; ya que se sabía los lugares legales e ilegales.

Henry no quería insistir en la vida de Rita, quien sabía que tenía unos hijos; mientras bailaba La Vela de la Dimensión Latina y se entregaban en la pista ambos; entre abrazos y besos el hombre sintió algo frío que le atravesó un costado.

Rita se llevó las manos a la cara y pegaba gritos mientras vio a Oswaldo su marido; quien había salido del Reten de Catia días atrás, salir corriendo del lugar; al encender las luces el hombre del taxi estaba muerto.

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