Las huellas de Pablo Escobar Gaviria parecen imborrables en Medellín

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Parece que no han pasado los años y las huellas de Pablo Escobar Gaviria siguen imborrables en Medellín y en Colombia. Todos los días o cada semana surge algo nuevo, algo impredecible o algo que llama la atención.

Esta semana retumbó otra ve el nombre de Pablo Escobar Gaviria por lo que dijo su viuda que no lo mataron, se suicidó. De cómo el ahora técnico de Perú, Ricardo Gareca estaba en la mira del capo cando jugaba en Colombia.

Y así un rosario de historias que hay que parecen ocultas en cada pared o calle de Medellín y que cada una parece nueva. Nueva entre la gente o nueva para las personas.

Pero Pablo Escobar Gaviria hizo verdaderamente un imperio, donde la violencia, la venganza y la corrupción mandaban. Era su ley amparada ante nada, y ley de Pablo era palabra sagrada.

De allí que hubo tanta venganza, tanta maldad ya que era contra lo que el dijera. Era un Dios en el cual hasta la ley parecía doblegarse ante sus caprichos.

Se suicidó, no lo mataron

En 1993 se había desatado la cacería contra Pablo Escobar Gaviria, lo quería la DEA, el gobierno colombiano. Lo quería matar el Cartel de Cali y la mafia de los narcos, todos iban contra él.

Victoria Eugenia Henao, su esposa relató como fueron esos días y que cuando el capo se vio acorralado prefirió dispararse. De un tiro en la cien para seguir con más historias.

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Unos dicen que no murió que no era él, y la gente lo aclamó como si fuera un mesías que hizo milagros en la ciudad Lo dicho por la viuda de Pablo le dio más altura a un fuego que parece que jamás va a extinguirse.

Alguien habla y siempre salta algo nuevo de Pablo Escobar Gaviria, algo nuevo que la gente no conocía. Así las historias siguen como una novela donde él era el protagonista y su maldad era lo que imperaba.

A la caza de un “tigre”

Contra Ricardo Gareca el llamado “Tigre” del América de Cali quiso ponerle un carro bomba, ya que era un verdugo contra el Atlético. Representaba Gareca el peligro y la derrota segura pero luego desistió de la idea de asesinarlo.

Pero así fue Pablo dejando cada huella de maldad en cada parte que pasaba, si no hacia lo que querían. Es por eso que su viuda dice ahora que se suicidó dejando la interrogante de aquel diciembre de 1993.

No se sabe de más víctimas solo se sabe de las huellas que dejó en Colombia, Unos lo recuerdan como héroe.

Otros tienen la huella del destino y muchos no quieren tampoco recordarlo por la maldad que sembró.