Remojar los granos y legumbres antes de cocinarlos es esencial para neutralizar antinutrientes (como el ácido fítico), eliminar compuestos causantes de gases. Mejorar la absorción de vitaminas y minerales, y reducir significativamente el tiempo de cocción en la cocina.
Venezuela es un país alto consumidor de legumbres, entre ellas caraotas, lentejas, arvejas, frijoles, entre otros. Es por ello que siempre las abuelas sabían este gran secreto para que los granos quedaran mucho mejor.
Remojar los granos y los beneficios
Mejora la digestión: Ayuda a eliminar los oligosacáridos, azúcares complejos que el cuerpo no digiere fácilmente y que son los principales responsables de la hinchazón y los gases.
Mayor absorción de nutrientes: Los granos crudos contienen fitatos, unas sustancias naturales que bloquean la absorción de minerales esenciales (como el hierro, calcio y zinc). El remojo desactiva estos antinutrientes.
Ahorro de tiempo y energía: Al absorber agua previamente, los granos se hidratan y ablandan, lo que disminuye drásticamente el tiempo necesario para cocinarlos; y ablandarlos por completo en la olla.
Limpieza: Permite ablandar y enjuagar impurezas, polvo o arenilla que puedan traer desde la cosecha.
¿Cómo hacerlo correctamente?
Selección: Limpia los granos retirando cualquier piedrita o grano en mal estado.
Tiempo: Colócalos en un recipiente con abundante agua (al menos el triple de su volumen) y déjalos reposar entre 8 a 12 horas a temperatura ambiente. [1]
Descarte: Nunca utilices el agua de remojo para cocinar, ya que ahí quedan los antinutrientes y compuestos que causan gases. Deséchala, enjuaga muy bien los granos y añade agua fresca para la cocción.
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