Para romper la rutina, hoy te traemos una receta que eleva este ingrediente a un nivel superior: una espectacular crema de ahuyama y coco, perfecta para una cena saludable llena de contrastes.
El secreto para lograr una textura aterciopelada sin necesidad de usar lácteos consiste en aprovechar la grasa natural de la leche de coco.
Esto no solo convierte al plato en una opción ideal para veganos e intolerantes a la lactosa, sino que le aporta un aroma tropical que equilibra perfectamente el dulzor natural del vegetal. Además, la ahuyama destaca por su alto contenido de betacarotenos y fibra, esenciales para cuidar la salud digestiva y el sistema inmunológico.
Para prepararla, basta con hornear la ahuyama troceada con un toque de aceite de oliva, ajo y cebolla hasta que esté tierna (el horneado carameliza sus azúcares naturales). Luego, se procesa en la licuadora junto con caldo de verduras tibio y la leche de coco. Un toque de jengibre rallado al final potenciará todos los sabores, ofreciendo un contraste ligeramente picante que sorprenderá a tus comensales en cada cucharada.
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