¿Qué tanto nos entienden los perros cuando les hablamos?

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los perros

Uno de los rasgos más sobresalientes de los perros es su gran capacidad de comunicación. Muchas veces subestimada por la prepotencia que nos confiere la posesión de un lenguaje verbal articulado. Sin embargo, con todo y símbolos lingüísticos, los humanos reiteradamente creamos malentendidos. En cambio, un perro expresa lo que siente, sin equívocos.

Bajo esa misma premisa evolutiva comprende. Su entendimiento es directo. Ningún perro escucha ambigüedades de otro perro que les ladra. Las cosas son como suenan, sin las retorcidas complicaciones propias de los humanos.

Los perros nos comprenden

La agudeza comunicativa de los perros es considerada en un artículo del portal El Mundo del Perro. Mientras estemos más conscientes de esta capacidad, mejores será nuestra relación con nuestra mascota. Pero es necesario partir de una idea fundamental: Nuestro perro nos entiende.

Muchas personas consideran inútil conversar con los perros porque son animales y no entienden lo que les decimos. ¿Cómo lo saben si nunca lo han intentado? Infravaloramos el agudo alcance de sus sentidos sin ni siquiera comprobar, sin ninguna prueba, salvo nuestros prejuicios.

No obstante, los perros están habilitados para identificar determinadas palabras. Dependiendo de su capacidad de aprendizaje, podría llegar a reconocer unas cien palabras. Asimismo, por medio de la observación, reconoce la intencionalidad del uso de nuestra vestimenta. Los perros saben si determinados zapatos involucrarán una salida con o sin su compañía.

Agudos observadores

Nuestro tono de voz y lenguaje corporal los alimenta con valiosa data. Así son pueden los perros precisar nuestro estado de ánimo. De las misma manera conocen la importancia de lo que le estamos diciendo o de la orden que les impartimos. Cuando les reprendemos, perciben el enfado por nuestra postura rígida y el tono de voz.

Resulta conveniente estar consciente de esta lectura del lenguaje corporal que procesan los perros. Nuestra sobrevaloración de las palabras conduce generalmente a un desacuerdo entre la intencionalidad del mensaje y lo que transmiten nuestros cuerpos. Los perros en cambio saben que el cuerpo no miente.

Esta situación podría sumir a nuestros compañeros mamíferos en terribles confusiones por tener que enfrentarse a lenguajes paralelamente opuestos. Intentar una comunicación fructífera con los perros podría sernos de gran ayuda para mejorar nuestras interacciones comunicativas. Hay mucho que aprender de ellos, solo es necesario bajar del falso pedestal de la superioridad.