Reimaginando la Diplomacia en un mundo Post COVID-19: Una Perspectiva India

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Por: S. Jaishankar 10/02/2021. 11:31 AM

Entramos en 2021, con la esperanza de dejar atrás la pandemia del COVID-19. Si bien cada sociedad lo ha abordado de manera única, la diplomacia global se centrará, no obstante, en preocupaciones comunes y lecciones compartidas. Gran parte de eso gira en torno a la naturaleza de la globalización.

Nuestra generación ha estado condicionada en gran medida a pensar en ello en términos económicos. El sentido general es de comercio, finanzas, servicios, comunicaciones, tecnología y movilidad. Esto expresa la interdependencia e interconexión de nuestra era. Sin embargo, lo que el COVID-19 sacó a relucir fue la indivisibilidad más profunda de nuestra existencia. La globalización real se trata más de pandemias, cambio climático y terrorismo. Deben constituir el núcleo de las deliberaciones diplomáticas. Como vimos en 2020, pasar por alto estos desafíos tiene un costo enorme.

A pesar de sus muchos beneficios, el mundo también ha experimentado fuertes reacciones a la globalización. Gran parte de ello se debe a la desigualdad entre las sociedades y dentro de ellas. Por lo tanto, los regímenes y administraciones que son ajenos a tales acontecimientos están siendo desafiados. Debemos asegurarnos de que no se trate de ganadores y perdedores, sino de fomentar comunidades sostenibles en todas partes.

El COVID-19 también ha redefinido nuestra comprensión de la seguridad. Hasta ahora, las naciones pensaban principalmente en términos militares, de inteligencia, económicos y quizás culturales. Hoy, no solo asignarán mayor peso a la seguridad de la salud, sino que se preocuparán cada vez más por cadenas de suministros confiables y resistentes. Las tensiones de la era COVID-19 pusieron de manifiesto la fragilidad de nuestra condición actual. Se necesitan motores de crecimiento adicionales para eliminar los riesgos de la economía global, como de hecho lo es más transparencia y viabilidad del mercado.

Las instituciones multilaterales no han salido bien de esta experiencia. Aparte de las controversias que los rodean, ni siquiera se pretendió una respuesta colectiva a la crisis mundial más grave desde 1945. Esto es motivo de una seria introspección. Reformar el multilateralismo es fundamental para crear soluciones eficaces.

La elaboración de una respuesta sólida al desafío COVID-19 está destinada a dominar la diplomacia mundial en el 2021. A su manera, India ha dado un ejemplo. Lo ha hecho desafiando a los profetas de la fatalidad y creando condiciones de salud con las cuales poder minimizar su tasa de mortalidad y maximizar su tasa de recuperación. Una comparación internacional de estos números cuenta su propia historia. No solo eso, India también dio un paso adelante como la farmacia del mundo, suministrando medicamentos a más de 150 países, muchos como subvenciones.

A medida que nuestra nación se embarca en un esfuerzo de vacunación masiva, ya se está implementando la garantía del Primer Ministro Narendra Modi de asegurar que las vacunas sean accesibles y asequibles para el mundo. Los primeros envíos de vacunas hechas en India han llegado no solo a nuestros vecinos como Bután, Maldivas, Bangladesh, Nepal, Mauricio, Seychelles y Sri Lanka, sino también a socios mucho más distantes, como Brasil y Marruecos.

Otros desafíos mundiales claves de la actualidad merecen una atención similar. Como participante central en la consecución del acuerdo de París, la India se ha mantenido firme en la lucha contra el cambio climático. Sus objetivos de energía renovable se han multiplicado, su cubierta forestal ha crecido, su biodiversidad se ha expandido y su enfoque en la utilización del agua ha aumentado. Las prácticas perfeccionadas en casa ahora se aplican a sus asociaciones de desarrollo en África y en otros lugares. Con el ejemplo y la energía, la diplomacia India está liderando el camino, incluso a través de las iniciativas de la Alianza Solar Internacional y la Coalición para la Infraestructura Resiliente ante Desastres.

El desafío de la lucha contra el terrorismo y la radicalización también es formidable. Como sociedad, sometida durante mucho tiempo a ataques terroristas transfronterizos, la India ha participado activamente en la mejora de la conciencia mundial y el fomento de la acción coordinada. Será un enfoque importante en la diplomacia de la India como miembro no permanente del Consejo de Seguridad y en foros como el GAFI y el G20.

Entre las conclusiones de la experiencia COVID-19 se encuentra el poder del dominio digital. Ya sea mediante el rastreo de contactos o la provisión de apoyo financiero y alimentario, el enfoque digital de India después del 2014 ha arrojado resultados impresionantes. La práctica de «trabajar desde cualquier lugar» se vio reforzada tanto por el COVID-19 como la de «estudiar desde casa». Todo esto ayudará a ampliar el conjunto de herramientas de los programas de desarrollo de la India en el extranjero y ayudará a la recuperación de muchos socios.

2020 también vio el ejercicio de repatriación más grande de la historia: el regreso a casa de más de 4 millones de Indios. Esto por sí solo resalta la importancia de la movilidad en la época contemporánea. A medida que la fabricación inteligente y la economía del conocimiento se arraiguen más profundamente, seguramente crecerá la necesidad de talento de confianza. Facilitar su movimiento a través de la diplomacia es de interés mundial.

Un regreso a la normalidad en 2021 significará viajes más seguros, mejor salud, reactivación económica y servicios impulsados digitalmente. Se expresarán en nuevas conversaciones y nuevos entendimientos. El mundo después del COVID-19 será más multipolar, pluralista y reequilibrado. Y la India, con sus experiencias, ayudará a marcar la diferencia.

El Dr. S. Jaishankar es el Ministro de Asuntos Exteriores de la India y autor de «The India Way: Strategies for an Uncertain World».

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor.