#tbt Las recordadas noches valencianas en El Arepazo Criollo

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El Arepazo Criollo - El Arepazo Criollo

Era aquella Valencia donde las madrugadas eran otra cosa, con taxistas, policías y el sabor de El Arepazo Criollo. No había problemas, el bien mandaba sobre el mal y el negocio de la avenida Bolívar estaba abierto las 24 horas.

La noche era otra cosa entre un cigarrillo a las afueras del local y ver a la gente pasar. Valencia era la ciudad industrial del país; el movimiento nocturno era mucho en esos años. Una Reina, una de dominó, de carne mechada y hasta de queso con pollo; eran las que tenían más salida: en aquellos años 80.

Sea la hora que sea estaba abierto, en el concurrían los recordados taxistas de los bares. La noche a las dos o tres de la mañana era el límite para trabajar. Muchos de ellos buscaban a las “muchachas” que trabajaban en los bares para llevarlas a su casa.

La mayoría de las “muchachas” llegaban del llano a trabajar en la ciudad. Todas bonitas y trasnochadas. Luego de una noche de meneo y baile venía una arepa con un batido. Melón, patilla, naranja y hasta el famoso tres en uno eran los más buscados.

La noche valenciana tenía el sello de las arepas de El Arepazo Criollo, local de arepas que es muy recordado. Las emisoras «AM» eran las escuchadas por los taxistas; entre ellos se recuerda el programa el estudio romántico de Carlos Viso Del Prette; en Radio América.

Sin duda que todo el año tenía una noche especial las de octubre a diciembre eran de beisbol por La Voz de Carabobo. Como también de vez en cuando se escuchaba Radio 810. Todo esto aderezado con los distintos sabores de las arepas del local.

El Arepazo Criollo - El Arepazo Criollo

El Arepazo Criollo, la Bolívar era otra cosa

La avenida Bolívar en la noche era otra cosa, con aquellos avisos de neón y ver los carros ir y venir. De hecho la famosa arteria vial era orgullo de los valencianos y de los carabobeños; entre otras cosas había amor a la ciudad además de orden.

Los taxistas siempre serán recordados entre ellos la señora Alicia, la cual la confundían con La Sayona. Las personas decían que la señora que iba a bordo de un viejo Chevrolet blanco era un fantasma. Además sobre ella se crearon miles de leyendas urbanas.

Años después la recordada señora Alicia nos dejó claro que ella tenía que no se peinaba. Y lo hacía para verse fea. “Si me veían bonita, capaz me robaban el carro, me vieron como La Sayona”; dijo además entre risas.

Los trasnochos tenían sabor de arepas en la ciudad de Valencia; donde El Arepazo Criollo. Y un café para pasar la guardia era lo mejor; guardia de médicos, además de policías enfermeras y hasta de los taxistas.

Así amanecía a diario, luego de una intensa noche agitada de ir y venir; donde llegaba otra multitud a buscar arepas. Ya a las 6:00 de la mañana empezaba otra historia, otro personal además de más arepas para vender.

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