Un par de cervezas te ayudará a hablar mejor un idioma extranjero

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Es una situación típica durante el aprendizaje de un idioma extranjero. Manejas las estructuras comunicativas bastante bien y ya has internalizado las partes más básicas de la gramática. La pronunciación no es impecable pero se entiende en un 80% lo que dices. En otras palabras, estás listo para hablar la lengua foránea.

Sin embargo, en el primer intento te das cuenta que tus palabras parecen salidas de un robot tartamudo. La fluidez que pensabas tener sencillamente no existe. Pero sucede que luego de un receso que involucra un par de espumosas, sientes que algo mágico ha sucedido. El idioma extranjero fluye como un río de suave corriente.

Idioma extranjero con birras

La comprobación empírica y probada de que el alcohol te suelta al hablar la realizó un grupo de investigadores de la Universidad de Liverpool, de la Universidad de Maastricht y del King’s College de Londres. Juntaron a 50 estudiantes germanos que estudiaban en la Universidad de Maastricht, ubicada en los Países Bajos, cerca de la frontera con Alemania. Gente que en su día a día tiene que conversar en holandés pese a que no se trata de su idioma nativo.

Antes de entrevistarse con un par de investigadores en holandés a uno de los grupos de participantes se les dio vasos de agua. Al otro grupo le dieron alcohol, una pinta (un tercio) de cerveza para un hombre de unos 70 kilos y el equivalente en función del sexo y el peso corporal de cada individuo.

Mejor los cerveceros

Al escuchar las grabaciones de las conversaciones, los observadores holandeses que no saben que hay dos grupos distintos de sujetos siendo analizados, dejaron unas puntuaciones que mostraban una tendencia evidente. Aunque las aptitudes en gramática, vocabulario y argumentación eran bastante similares entre ambos grupos, los “cerveceros” mostraban mayor dominio de la lengua y especialmente de la pronunciación.

También hacen falta más controles para hablar de una experiencia humana universal. Es posible que esta condición que se da entre alemanes hablando holandés no se replique entre otros grupos de idiomas. En este caso, ambos son poseen la misma raíz anglosajona.

Sus resultados pueden ser similares en personas cuya segunda lengua sea parecida a la materna. Sería el caso, por ejemplo, de un hispanoparlante hablando italiano. O podría ser una experiencia común a todos los tipos de lenguas. Pero para eso hacen falta muchos más ensayos en adquisición de un idioma extranjero bajo esta variable.