VOLVER A LA NORMAILDAD

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Marcos Melendez - Noticias24Carabobo

El debate más activo entre la ciudadanía es discutir cómo y cuándo volver a la normalidad. Regresar a todo aquello que nos ha sido cotidiano: El autobús, la escuela, el carro, el estudio y el trabajo presencial; en fin, lo que llamamos “el día a día”.

En el mundo, la discusión gira en torno a temáticas que van desde determinar la constitucionalidad o no de obligar al uso del tapabocas en lugares públicos y cuántas veces al día hay que pasar un paño impregnado con hipoclorito de sodio sobre el escritorio o mesa, hasta extremos más escatológicos como calcular cuántas muertes por covid-19 son políticamente tolerables para evita que baje el PIB.

Sin duda que el cómo vamos a retornar a las actividades económicas y a la ocupación de los espacios públicos debe formar parte de la discusión, pero ese es un tema de de forma. Conviene pensar y discutir también algunos temas de fondo.

Dice el diccionario que la normalidad es aquella “cualidad que se ajusta a cierta norma o características habituales o corrientes, sin exceder ni adolecer”.

Si tomamos este concepto, conviene establecer una primera discusión sobre el tema de fondo: ¿Quién establece esas “ciertas normas” en las que se basa el concepto de normalidad? Seguramente me responderán que esa norma se define por consenso, pero, ¿Es verdad eso del consenso para definir la normalidad?

Por ejemplo, en Venezuela se terminó volviendo “normal” que el grupo político administrador de violencia llamado Voluntad Popular, convoque actividades que terminen en cosas como incendiar a una persona viva bajo la premisa de que “parecía chavista”.

También se normalizó que cada vez que los perpetradores de delitos como incendiar un CDI o un preescolar son encarcelados, salgan la madres, parejas, o médicas de cabecera a decir que el detenido le sube mucho la tensión, se asusta cuando apagan la luz en la noche o se siente torturado porque el desayuno llegó a las ocho y no a las siete y media.

Argumentos que,  terminan en una medida humanitaria de salida, con curación milagrosa, viaje al exterior y desde afuera pasan a dirigir una ONG que pide dinero en nombre de una ayuda humanitaria que nunca llega,  solicitan invasiones en organismos internacionales o se dedican a decir barbaridades por twitter en contra de la Nación.

Loren Saleh por ejemplo, salió con una medida por reposo psiquiátrico de la cárcel en la que estaba por delitos probados, confesos y juzgados. Luego de Salir, ahora es “conferencista” en España y “experto” en política, derechos humanos y recibe dinero para una supuesta lucha que realiza en el país.

Ese es el mismo caso de Antonio Ledezma, Iván Simonovis y todos los que al caer presos por delitos tipificados, confesos y juzgados: Se enferman para salir y se vuelven asesores de Voluntad Popular en el extranjero una vez curados misteriosamente.

La pregunta es: ¿Vamos a volver a ESA normalidad?

Ya va siendo hora de que regresemos a una normalidad progresiva de la actividad industrial, comercial y de servicios, pero también que se concrete una agenda que nos lleve también a una normalidad política y jurídica donde cada quien asuma sus responsabilidades.

Por Marcos Meléndez.

@marcosmelendezm