La reconocida naturalista y exploradora, Karen Brewer-Carías, emitió una advertencia este sábado 28 de marzo sobre las consecuencias negativas de la pesca y el consumo de mero en las costas del país.
La alerta surge tras la difusión de un video que muestra la captura de un mero guasa (mero goliat) de enormes dimensiones en el estado Falcón, un hecho que ha encendido el debate sobre la protección de nuestras especies.
Según explicó Brewer-Carías a través de sus plataformas digitales, el mero no es solo un trofeo de pesca, sino un depredador tope fundamental para el equilibrio de ecosistemas críticos como los arrecifes de coral y los manglares.
Al controlar las poblaciones de otras especies, el mero garantiza que estos entornos funcionen correctamente, lo que se traduce en beneficios directos para los humanos: mayor protección contra tormentas, fomento del turismo y sostenibilidad de la pesca local.
Una especie al borde de la extinción
La situación del mero es crítica. La exploradora detalló que, en las últimas cuatro décadas, ha desaparecido más del 80 % de su población mundial. Su lento crecimiento y larga longevidad lo hacen extremadamente vulnerable a la sobrepesca, situándolo en la lista de animales en peligro de extinción.
Riesgos para la salud humana: Metales pesados
Más allá del impacto ambiental, el consumo de mero representa un riesgo sanitario latente. Al ser peces que pueden vivir hasta 37 años y alcanzar los 455 kilogramos, actúan como acumuladores de toxinas a lo largo de su vida.
“Existen contaminantes y partículas dañinas que se van acumulando en los tejidos de estos grandes animales”, explicó Brewer-Carías. El proceso de bioacumulación implica que, mientras más años viva el pez y más presas consuma, mayores son las probabilidades de encontrar en su carne microplásticos y metales pesados altamente tóxicos para el ser humano, tales como plomo, cadmio, arsénico y, especialmente, mercurio.
Lee más información en nuestro portal y mantente informado las 24 horas






