Era mediado de los años ochenta cuando la fiebre de la Liga Especial de Baloncesto tomaba a Venezuela entera. Ir a ver a Trotamundos en el Teodoro Gubaira era una aventura, que subía la adrenalina.
Todo empezó cuando las calcomanías del “Expreso Azul” llegaron a todas partes, hasta en los liceos. Allí empezó la moda de ir al Gimnasio Cubierto Teodoro Gubaira. Tenías que guardar dinero de la “merienda del liceo” para ir al juego.
Pero tenías que irte bien temprano, a hacer la cola en la taquilla y aun llegando de madrugada ya habían personas. Si lograbas comprar los boletos, ¡espectacular!, entrar al Teodoro era otra aventura donde tenías que ubicarte en un buen lugar.
Si no lograbas comprar las entradas al juego, tenías la opción b, que también era buena, oirlo en la voz del ¡indiscutible!, Nelson Jiménez. Y escuchar el relato radial a través de Radio Latina.
Trotamundos en el Teodoro Gubaira
Creo que nunca se imaginaron que las tribunas se llenarían de esa manera, era algo impresionante. Como era impresionante ver toda la plantilla de Trotamundos. Casi todos los jugadores estaban en la selección nacional.
Primero era un espectáculo ver a Nelson “Kako” Solórzano comerse la cancha, luego de el vino Sam Sheppard ¡El Mago!. All Smith, Alexander Nelcha, Allison García, Yván Olivares, Rostyn González. Y los importados de altura en su mayoría de la CBA o de la Liga Universitaria de Estados Unidos.

Era un plantel de altura, en la mayoría habían jugado en Estados Unidos, con los que luego brillaron en la etapa dorada de la NBA, incluyendo a Michael Jordan. El fanático basquetero se identificaba con el equipo azul.
Como ver a los rivales, Gabriel Estaba cuando estuvo con Panteras de Miranda, Carl Herrera con el equipo de Bravos de Portuguesa. Gaiteros del Zulia, Toros de Aragua, sin duda los juegos eran emocionantes de principio a fin.
Fiebre por completo.
De hecho, la fiebre tomó por completo a la ahora Gran Valencia, desde Los Guayos, la zona sur de Valencia, Naguanagua, todo el mundo iba al baloncesto. De allí que para los noventa tuvo que construirse el Forum de Valencia.
Trotamundos fue a la par de aquellos hermosos tiempos del baloncesto que culminaron en 1992 con la asistencia a los Juegos Olímpicos de Barcelona. Y antes cuando brillaron en el Preolímpico de Portland, sin duda emoción total.
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