Para aliviar un ataque de migraña, acuéstate en una habitación oscura y silenciosa, aplica una compresa fría en la frente y mantente hidratado. Si tienes medicamentos recetados, tómalos inmediatamente.
Este es el dato más importante: consulta siempre a un médico para obtener un diagnóstico y tratamiento personalizado. Reposo: Recuéstate en un espacio oscuro y tranquilo, lejos de luces brillantes y ruidos fuertes.
Compresas frías: Coloca una compresa fría o una bolsa de hielo envuelta en una tela sobre la frente o las sienes.
Hidratación: Bebe agua a pequeños sorbos para evitar la deshidratación, especialmente si tienes náuseas.
Cafeína moderada: Una taza de café o té muy cargado puede aliviar el dolor en algunas personas, aunque en otras puede empeorarlo. [1, 2, 3, 4]
Tratamiento médico de un ataque de migraña
Medicamentos de venta libre: Analgésicos como el paracetamol o antiinflamatorios (AINEs) pueden servir para dolores leves.
Fármacos específicos: Los médicos suelen recetar triptanes para detener los síntomas moderados o severos, los cuales deben tomarse al inicio del dolor.
Cuándo buscar ayuda médica de emergencia
Acude a urgencias inmediatamente si el dolor de cabeza es el «peor de tu vida», aparece de forma repentina («en trueno»), o si se acompaña de fiebre. Además de confusión, dificultad para hablar, entumecimiento, debilidad o problemas de visión.
Prevención y hábitos
Identifica tus desencadenantes: Lleva un diario para anotar qué alimentos (como quesos curados o vino tinto), olores, ruidos o niveles de estrés parecen provocar tus ataques.
Mantén rutinas regulares: Respeta tus horarios de sueño, come a la misma hora (no te saltes comidas) y practica ejercicio de forma moderada.
Consulta a un neurólogo: Si tus migrañas son frecuentes o muy incapacitantes, un especialista te puede ofrecer tratamientos preventivos (como medicamentos diarios o terapias modernas).
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