Hay siempre que cuidar el hígado, como todo el cuerpo, saber llevar una vida saludable. La cirrosis hepática, suele aparecer cuando el daño es avanzado, dichos síntomas pueden ser fatiga extrema, debilidad, pérdida de peso, náuseas, ictericia (piel/ojos amarillos).
Además de ascitis (hinchazón abdominal), picazón, sangrado fácil y confusión mental. Al principio, la enfermedad puede ser asintomática. Esta es una de las enfermedades más conocidas.
Síntomas iniciales y generales de la cirrosis hepática
Fatiga y cansancio extremo: El síntoma más común.
Pérdida de apetito y de peso.
Náuseas y vómitos.
Debilidad muscular.
Síntomas de cirrosis avanzada (descompensada)
Ictericia: Color amarillento en piel y ojos debido a la bilirrubina alta.
Ascitis: Acumulación de líquido en el abdomen, causando hinchazón.
Edema: Hinchazón en piernas, pies o tobillos.
Picazón en la piel (prurito): A menudo sin sarpullido.
Facilidad para sangrados y moretones.
Cambios en la piel: Arañas vasculares (pequeños vasos sanguíneos con forma de araña) y enrojecimiento en las palmas de las manos.
Orina oscura y heces claras.
Confusión, desorientación o problemas de memoria (encefalopatía hepática).
La cirrosis es una enfermedad grave que requiere evaluación médica inmediata, ya que puede complicarse con hemorragias digestivas graves.
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