Si tu hijo te regala un dibujo, tienes que observarlo muy bien, si tu pequeño o pequeña son de los que les gusta dibujar, tiene mucho que decirte. Por supuesto tu primera respuesta siempre será… «¡Qué lindo, mi amor!»
Pero… ¿y si te dijera que acabas de perderte un mapa completo de lo que pasa en su cabecita?. Un dibujo no es solo un dibujo. Es una invitación a conectar. Los niños (especialmente hasta los 6-7 años) no dibujan lo que ven.
Dibujan lo que piensan y sienten, estos siempre quieren darte algo hermoso, para que veas que su obra de arte. Para ellos es importante hacerlo ya que se ganan cada vez más tu confianza como tu cariño.
Si tu hijo te regala un dibujo, no es un “garabato”
Ese dibujo lleno de color o blanco y negro te está hablando de:
Sus emociones (los colores que elige, qué tan fuerte presiona el lápiz)
Sus relaciones (¿quién aparece más grande? ¿quién está a su lado?)
Sus miedos y alegrías (¿qué personajes se repiten? ¿hay «monstruos»?)
Lo que no debes hacer…
Tu trabajo al ver el dibujo no es adivinar es escuchar… No le preguntes… ¿qué es esto?, deja que el mismo te explique que hizo en sus trazos. Los niños tienen mucha imaginación positiva y en su misma se guarda su inocencia.
Lo que debes hacer
Hay una frase mágica, la cual debes saber tanto como padre, madre, abuelo o abuela que debes saber preguntarle. «¡Cuéntame todo sobre tu dibujo!», el allí tendrá la manera de explicarte lo que hizo. Incluso eso le dará mayor confianza para hablar contigo.
Otras opciones:
→ «¿Qué estaba pasando en esta parte?»
→ «Veo que usaste mucho el rojo, ¿por qué ese color?»
→ «Este personaje es bien grande, ¿quién es?»
La próxima vez que te entregue una hoja… para 30 segundos, ponte a su altura y pregunta: «Cuéntame todo.» Vas a descubrir cosas increíbles que hay en él.
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