El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela manifestó este domingo su profunda consternación y condena ante la reciente ola de violencia que ha sacudido a la República de Malí. Los ataques, ocurridos el pasado 25 de abril, han impactado severamente centros urbanos y posiciones militares, exacerbando la crisis de seguridad que atraviesa la nación africana.
A través de un comunicado oficial compartido por el canciller Yván Gil, el Ejecutivo nacional denunció estas acciones como actos de «violencia terrorista». Según el documento, estas agresiones representan una amenaza directa contra la paz, la integridad de la población civil y la estabilidad política de Malí. Venezuela extendió sus condolencias a los familiares de las víctimas y ratificó su compromiso con la solidaridad internacional.
Escalada de violencia y baja de alto nivel
La situación en Malí alcanzó un punto crítico con la confirmación de la muerte del ministro de Defensa, Sadio Camara. El alto funcionario falleció tras la detonación de un coche bomba por un atacante suicida en la ciudad de Kati, cerca de la capital. Este atentado ha sido atribuido al Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM), una organización vinculada a la red terrorista Al-Qaeda.
La jornada violenta inició con una ofensiva coordinada entre el JNIM y el Frente de Liberación de Azawad (FLA), quienes lograron tomar control de la ciudad estratégica de Kidal. Asimismo, se reportaron intentos de asalto al Aeropuerto Internacional de Bamako y cuarteles militares en el centro del país.
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